Obama-Romney: ni la economía desempata

Los esperados datos del paro de octubre no favorecen a ninguno de los candidatos. Demócratas y republicanos pueden «vender» las cifras en beneficio propio

Romney saluda ayer a los asistentes a uno de sus mítines de campaña en Wisconsin
Romney saluda ayer a los asistentes a uno de sus mítines de campaña en Wisconsin

NUEVA YORK- Las esperanzas de uno y otro equipo de campaña se desvanecieron ayer por la mañana. A tres días de las elecciones, demócratas y republicanos aspiraban a que las cifras correspondientes al paro de octubre resolvieran el empate técnico que desde hace semanas les impide entonar la melodía de la victoria antes de conocer los resultados que deparen las urnas el martes. Ni los debates presidenciales ni los ecos del paso del huracán «Sandy» han conseguido esclarecer la incógnita de qué candidato vivirá los próximos cuatro años en la Casa Blanca. Las cifras del departamento de Trabajo de ayer tampoco lo consiguieron. Con la creación de 171.000 nuevos empleos en octubre y el aumento de la tasa de paro de un 7,8 por ciento a 7,9, las cifras son lo suficientemente buenas y malas a la vez para que el presidente Barack Obama y el candidato republicano, Mitt Romney, las utilicen durante estos últimos días de campaña. Y los votantes, sobre todo los de Ohio, Florida, Virginia y el resto de estados indecisos, que parecen tener a estas alturas de la campaña las elecciones en sus manos, escucharán alusiones a estas cifras en diferentes ocasiones durante este fin de semana.
De esta forma, Obama indicó ayer en un mitin electoral en Hilliard, Ohio, que «hemos creado 5,4 millones de nuevos empleos, y esta mañana (en referencia al informe de desempleo) hemos sabido que el mes de octubre ha sido el que más contrataciones ha tenido en los últimos ocho meses. La industria del automóvil vuelve a estar en lo alto. El valor de las casas y la construcción va en aumento. Somos menos dependientes del petróleo extranjero que en cualquier otro momento en los últimos veinte años. Hemos hecho un progreso real, pero estamos aquí hoy porque sabemos que tenemos que trabajar más». En Ohio, Obama tiene 2,3 puntos de ventaja sobre Romney, según la media de las encuestas, pero dada la importancia de la victoria en este estado para ambas campañas, los republicanos no dan nada por perdido, y Romney también tuvo encuentros con los votantes en dicho estado. Durante sus actos electorales, en cambio, el republicano hizo un análisis diferente a partir de los mimos datos. «La tasa de desempleo es mayor que cuando el presidente Obama llegó a la Casa Blanca. Y todavía hay 23 millones de personas que luchan por encontrar trabajo», recordó el candidato republicano, que permanece empatado con el presidente, según refleja la media de las encuestas nacionales.

Respecto a los datos económicos de ayer, es posible que no influyan de manera directa en las elecciones, que se celebrarán en poco más de 72 horas. Pero la economía sigue importando, y mucho. Lo que realmente cuenta es si los estadounidenses tienen la sensación de que sus vidas han mejorado desde que el presidente demócrata dejó su casa de Chicago para instalarse en Washington. De las cifras de ayer quedan por analizar muchos aspectos. Por ejemplo, saber qué tipo de trabajo encuentran las personas contratadas, ya que lo que preocupa al presidente Barack Obama es que en el sector manufacturero no se añaden empleos al ritmo deseado. Además, los sueldos de los nuevos contratados son más bajos que los de las personas que han sido despedidas a lo largo de la crisis económica. Todo esto afecta de forma directa al consumo en el país, que representa un 70 por ciento de la economía de Estados Unidos. Con todo, es cierto que el presidente Obama ha sido capaz de frenar el ritmo de destrucción de empleos de los primeros meses de 2009. Pero, la tasa de un 7,9 por ciento de paro se sitúa muy por encima de los niveles del 4 o 5 por ciento de paro, que es el índice que se considera «normal» en Estados Unidos. A medida que se acerca el día de las elecciones, los estrategas de ambos partidos intentan apurar para cubrir los últimos agujeros de sus respectivas campañas. Obama pidió a sus votantes de Colorado que acudan a las urnas el martes. Según la media de las encuestas, el presidente tiene una ventaja sobre Romney del 0,9 por ciento en este estado del país. Pero la gran preocupación del demócrata es la participación del electorado, una de las claves para que Obama se mantenga en la Casa Blanca.

A estas alturas, los analistas independientes se atreven ya a hacer sus pronósticos, aunque todavía son cautos a la hora de emitir sus valoraciones. Sin embargo, el experto de la Universidad George Washington Christopher Arterton se lanza a realizar un pronóstico y asegura que «el voto popular lo ganará Mitt Romney. Mientras, parece que los votos electorales podrían ir para el presidente Barack Obama», anticipó el estadounidense en un lenguaje medido al milímetro. Pocos expertos más se lanzan a la aventura de poner nombre al vencedor de los comisios del martes tras la experiencia del año 2000, cuando el resultado de la contienda entre el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore se decidió en el Tribunal Supremo de Florida. En lo que sí coinciden todos los analistas es en que se trata de unas elecciones que pasarán a la historia por ser unas de las más reñidas e igualadas.

 

Los precedentes
Franklin D. Roosevelt
En los últimos 100 años, sólo el ex presidente Franklin D. Roosevelt ha sido reelegido con una tasa de paro superior al 8%. Roosevelt ganó las elecciones de 1936 con una tasa de paro del 16,6%. Barack Obama suele utilizar al ex presidente como ejemplo durante la campaña presidencial.
«Es la economía, estúpido»
Bill Clinton
Aunque George Bush dominaba las encuestas, Clinton logró ganar con esta frase como estandarte, ya que centró la campaña en los «problemas cotidianos» de los americanos. Bush prefirió basarse en sus logros en política exterior.