Eternamente sancionado

Para el conductor que mató a Ricardo y dejó a Javier Otxoa disminuido, un año sin carné; a él, que no es dueño de sus actos, dos por dopaje

Javier Otxoa, al lado de Armstrong y con el maillot de la montaña (2010). El 15 de febrero de 2001 fue atropellado.
Javier Otxoa, al lado de Armstrong y con el maillot de la montaña (2010). El 15 de febrero de 2001 fue atropellado.

Madrid- Cuatro de la tarde,15 de febrero de 2001. Ricardo y Javier Otxoa, los gemelos Otxoa, ciclistas profesionales del Kelme, 26 años, naturales de Baracaldo, se entrenan por la A-357, en el término municipal de Cártama (Málaga). Enfilan una recta y, de repente, un volvo les pasa por encima y los arrastra, literalmente. Ricardo falleció aquel día; Javier, el héroe de Hautacam (Tour'00), porvenir espléndido, sufre secuelas físicas y neurológicas irreversibles. Forma parte del equipo paralímpico español y el Comité de Competición de la Federación Española de Ciclismo le ha sancionado con dos años de suspensión por dar positivo con 19-norandrosterona. El causante del fatal accidente fue castigado con un año de suspensión del carné de conducir.

Javier Otxoa, disminuido psíquico, paralímpico cerebral, no es responsable de sus actos. En un análisis antidopaje le detectaron 19-norandrosterona, que volvió a aparecer en el reciente contraanális. Le sancionaron. La pregunta a Juan Carlos Castaño, presidente de la Real Federación Española de Ciclismo, es si en este caso se consideró el estado del corredor. «Se ha valorado todo –afirma–. Todo el procedimiento se ha llevado de la forma más cariñosa posible con el deportista y con conocimiento del Comité Paralímpico Español. Para el Comité de Competición no ha sido una decisión fácil». La siguiente cuestión es elemental: ¿pero, realmente, creen que Javier es responsable de haberse dopado? Respuesta: «Si no lo es él, lo es su entorno».

José Rodríguez se encargó de la defensa de Javier Otxoa cuando se produjo el positivo y ahora, del recurso. «No nos han dejado defendernos –dice–. Estuve presente en el contraanálisis, intercambié información con la Federación, pido documentación de cómo se ha efectuado el contraanálisis y no pudimos aportar las pruebas. Dicen en la Federación que no he acreditado ser el representante legal de Javier Otxoa. Así, pues, a Javier le han declarado culpable y responsable de todo».

Entre las pruebas que iba a aportar la defensa de Javier se encuentra una que podría ser trascendental, y es que por sufrir el ciclista paralímpico un posible tumor, su organismo produciría la 19-norandrosterona... Si no fuera así, ¿quién ha dopado a Javier Otxoa? ¿Él? ¿Su entorno? «Javier sufrió el accidente y se siguió un procedimiento penal contra el conductor». Javier, que no se acuerda de lo ocurrido aquel 15 de febrero, según la sentencia del Juzgado de lo Penal número 8 de Málaga, sufre «graves menoscabos físicos y neurológicos que le producen incapacidad absoluta permanente y hacen que requiera el estímulo y apoyo constante de una tercera persona para las labores cotidianas de su vida». En sentencia confirmada del 17 de enero de 2007 por la Audiencia Provincial de Málaga, se trata de una «situación irreversible que con el tiempo irá a peor». Javier no es responsable de sus actos.

A finales de 2009, a Javier Otxoa le involucraron en la «operación Grial», que se llevó por delante a Paquillo Fernández, y hubo que salir en su defensa: «Mis iniciales –decía el comunicado– son J. O. P. (Javier Otxoa Palacios) no J. O. R., y ni estoy detenido ni lo estaré por esta trama de dopaje». Lo suyo es un castigo perpetuo, y desde el 15 de febrero de 2001, eternamente sancionado. Mas, en el caso actual, el que ha provocado la 19-norandrosterona, ¿es responsable? «Sufre un deterioro cognoscitivo entre moderado y grave». Padece alteraciones de la memoria y en la capacidad de aprendizaje, le tienen que dar pautas para realizar tareas cotidianas. «¿Responsable –se pregunta su abogado–? ¿Que si le ha dopado su entorno? Su entorno es su familia y la Federación Española de Ciclismo en las concentraciones». A Javier hay que decirle que se levante cuando se despierta, que se vista y que coma, ¿responsable? El recurso está en marcha y parece de justicia que, aunque alguien dope a un paralímpico o algún paralímpico se dope, a Javier el destino deje de castigarle.

Mientras, Ricardo, su padre, quien tardó cinco años en ver que el juicio por lo que sucedió a sus hijos se celebrara, se indigna por todo lo que sucede con Javier y no deja de preguntarse: «¿Por qué a mi hijo le privan dos años de su licencia y al conductor que mató a Ricardo y a éste le dejó así sólo le privaron un año del carné de conducir?».


CLAVES
La pesadilla del 15 del 2 de 2001

- Ricardo y Javier Otxoa Palacios nacieron en Baracaldo (Vizcaya) el 30 de agosto de 1974. Ricardo falleció el 15 de febrero de 2001, víctima de un atropello mientras se entrenaba junto a Javier, ahora ciclista paralímpico sancionado.
- El 10 de julio de 2000, Javier coronó victorioso Hautacam, en el Tour. Se impuso al triunfador final, Lance Armstrong.
- Javier era un buen escalador, lo demostró en el Tour; también en 2000 se adjudicó la clásica de Ordizia.
- Durante 65 días Javier estuvo en coma. Pese a las secuelas que le dejó el accidente, empezó de cero y volvió a subirse a una bicicleta.
- En 2003 fue campeón paralímpico de Europa. En los Juegos Olímpicos de Atenas fue campeón de ruta y subcampeón de persecución en pista. En los Juegos de Pekín, campeón contrarreloj y subcampeón en ruta. En 2009 ganó el Mundial paralímpico.