Rus muestra ante Fabra su rechazo a Castellano

VALENCIA- Las consecuencias del nombramiento del conseller de Gobernación, Serafín Castellano, como secretario general del PP no se hicieron esperar. El presidente del partido, Alberto Fabra, que no cedió a las presiones y confirmó el miércoles a su número dos, convocó ayer un almuerzo en el Palau de la Generalitat para pactar con los presidentes provinciales la Ejecutiva de la formación. Sin embargo, el líder del PP valenciano, Alfonso Rus, hizo caso omiso a la invitación y optó por escenificar su descontento con la elección del también jefe del Consell.
Sólo faltó él. El presidente alicantino, Miguel Ortiz, y el de Castellón, Carlos Fabra, acudieron a la cita. También estuvieron presentes el vicepresidente de la Generalitat, José Císcar y por supuesto, el nuevo secretario general, Serafín Castellano.

La sobremesa del almuerzo fue larga. Sólo Carlos Fabra y Miguel Ortiz abandonaron el Palau pasadas las cuatro y media de la tarde, sin hacer declaraciones, para no echar más leña al fuego. El resto, lo hizo cerca de las siete de la tarde, cuatro horas más tarde del inicio del encuentro.

Y es que había -y sigue habiendo- mucha tela por cortar. La intención del presidente Fabra es que todas las tendencias tengan su representación. Ya lo dijo antes de anunciar el nombre de Castellano. «El partido es de todos». Por ello, el objetivo es que la Ejecutiva popular esté configurada por tres vicesecretarías aunque dependerá de si Rus y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, deciden ejercer su influencia y presentar batalla hasta el final. En principio, se habla de Marisol Llinares por Castellón, César Sánchez por Alicante y Jorge Bellver por Valencia, pero podría ampliarse a una cuarta, que encabezaría un hombre de Rus, el alcalde de Vilamarxant, Vicente Betoret.

La ausencia del alcalde de Xàtiva fue comentada en la reunión, llegando incluso a creer que éste está llamando a los alcaldes a la rebelión y les está arengando para que muestren su rechazo a la actuación de Fabra votando en blanco en el Congreso.

Aún así, en la reunión se mantenía como objetivo conseguir aunar todas las sensibilidades y se entiende como un acto voluntario el que haya personas que quieran excluirse.

Castellano ya lo decía por la mañana en los pasillos de Les Corts, «dos no riñen si uno no quiere». Insistió en que tiene un gran aprecio por todos y cada uno de sus compañeros sin ningún tipo de exclusión. «Estoy absolutamente convencido de que el partido seguirá muy unido».

Por su parte, la alcaldesa de Valencia dijo que su opinión era sobradamente conocida. Barberá, que está en contra, se limitó a decir que respeta la decisión del presidente y, resignada, resaltó que la lealtad al partido está por encima de todo.