Los manifestantes acosan a Rita Barberá en Valencia

La escena vivida en Madrid hace escasos días, en la que un grupo de «indignados» acosaron e insultaron al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, a las puertas de su casa, se repitió ayer en Valencia frente al domicilio de Rita Barberá, regidora de la ciudad.

Imagen tomada con un móvil de la protesta ante la casa de Barberá
Imagen tomada con un móvil de la protesta ante la casa de Barberá

La manifestación convocada en la ciudad debía acabar frente a la sede de la Delegación del Gobierno, pero un nutrido grupo decidió después continuar su protesta en otros lares y eligieron el domicilio de Barberá como foco de su «indignación». Pero los concentrados no cargaron contra el sistema, contra las políticas injustas, ni protestaron contra los bajos sueldos ni los cinco millones de parados; atacaron directamente a la alcaldesa valenciana, sin miramientos aunque, eso sí, de forma verbal, dado que Barberá se encontraba en su domicilio y no en la calle.

Los «indignados» arremetieron contra la regidora del Partido Popular con cánticos ofensivos e insultos directos a su persona. La alcaldesa, viendo que los manifestantes no se marchaban del lugar, decidió telefonear a la delegada del Gobierno en Valencia, Ana Botella, para que las Fuerzas de Seguridad actuaran consecuentemente, dado que la protesta no estaba autorizada y suponía un claro ataque directo a su persona. Pero la delegada no se puso al teléfono. Barberá sí consiguió en cambio ponerse en contacto con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que contestó inmediatamente a su llamada.

La intervención policial no hizo falta, porque los manifestantes, después de dedicarle toda clase de improperios a la alcaldesa se dirigieron al Ayuntamiento para seguir con su protesta. Allí desplegaron toda su «artesanía» en el diseño de carteles y «precintaron» el Consistorio con una pancarta que rezaba «Basta ya de este estado criminal» y una tira de pancartas más pequeñas que rodeaban el edificio consistorial. En Vitoria, los manifestantes, acabada la protesta, repitieron el esquema de Valencia y se concentraron frente al Palacio de Ajuria Enea, residencia oficial del lendakari, Patxi López.

Tensión ante el Parlament
Tras el violento boicot del pasado miércoles al pleno del Parlament, los «indignados» intentaron frenar ayer a un millar de jóvenes antisistema que, hasta casi las diez de la noche, se concentraron a las puertas de la Cámara autonómica, fuertemente custodiada por los Mossos d'Esquadra. Pese a que los organizadores hicieron llamamientos para que los manifestantes no se acercaran a la Ciutadella, una vez más, un grupo aprovechó la marcha para plantar cara. Sin embargo, acabaron abandonando la zona, evitando su desalojo, informa M. Molins.