«No me quitéis ninguna corrida de América»

Ligera mejoría de Padilla, que articula sus primeras palabras desde la UCI

Jaime Padilla, hermano del torero, conversa con la cirujana Victoria Simón
Jaime Padilla, hermano del torero, conversa con la cirujana Victoria Simón

Una puerta entreabierta a la esperanza en plena penumbra. «No somos optimistas acerca de la visión del ojo y sufre una parálisis en el rostro», tras recibir el jarro de agua, fría no, helada de los cirujanos que le operaron durante seis horas, Juan José Padilla experimentó una ligera mejoría en su gravísimo estado y articuló sus primeras palabras desde la UCI del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Así, en la visita de la tarde, pasaron familia, primero, y apoderados –Diego Robles y Antonio Matilla– después. Este último destacó a LA RAZÓN «la fortaleza» del diestro jerezano. «Me cogió de la mano y me apretó fuerte, no puede hablar demasiado, pero ya ha articulado algunas palabras, que es un primer apoyo al que aferrarse, y nos lo ha dicho bien claro: ‘‘No se os ocurra quitarme de ninguna corrida de América''», comentó emocionado Matilla, que pudo ver a su torero «ya desentubado». Del mismo modo, en vista de la pequeña mejoría, los médicos están reduciendo la sedación y la respuesta del torero, calmado, ha sido positiva. Aparte de su declaración de intenciones de volver a los ruedos, Padilla «también ha preguntado por sus niños». Aquellos que se le vinieron a la mente recién herido.

Fruto de esa consciencia, también preguntó por la situación de su ojo izquierdo, afectado y cuya visión los doctores ven «incierta» recuperar: «Sabe que ha sido operado y que está tapado por la intervención, pero por el momento hemos preferido no hablar mucho más sobre ello».

 Ayer mismo a mediodía, cinco doctoras ofrecieron una rueda de prensa para informar sobre la operación. Las doctoras apuntaron que eran «clave las próximas horas para valorar la evolución neurológica». Si ya al salir el torero del quirófano informaron a familiares y amigos sobre el estado, a la mañana siguiente mantuvieron la parálisis facial que sufre el diestro en la parte izquierda de la cara y las muchas dudas que asoman ante la recuperación de la vista del ojo: «No somos optimistas, pero tenemos que esperar», señaló la doctora Saura, jefa de maxilofacial, quien manifestó que la entrada «del pitón había sido muy limpia.

Sorprendentemente limpia». Puede ser que el lunes o el martes salga de la Unidad de Cuidados Intensivos y será en ese momento cuando tengan que hacer el siguiente estudio: «Hay que ver la evolución del ojo cuando esté despierto», apuntó la Intensivista. En las seis horas de intervención se vivieron momentos difíciles, y se temió por su vida: «Si el sangrado tan abundante no hubiera cedido, no hubiéramos podido seguir». La doctora también hizo alusión a las marcas que le quedarán al torero en la cara: «Son cicatrices razonables, que serán disimulables con el tiempo».

En la rueda de prensa estuvieron la doctora Victoria Simón, cirujana de maxilofacial; la doctora Figueras, jefe de guardia del hospital universitario Miguel Servet; la doctora Saura, jefe de servicio maxilofacial; y la doctora Arancha Utande, que estaba de guardia en la UCI de traumatología.

 

Padilla se suma a una extensa lista
-La primera, y más grave, cornada que se viene a la mente después del fuerte tabaco sufrido por el de Jerez en Zaragoza nos remonta a 1922. El 7 de mayo perdía la vida en Madrid Manolo Granero tras recibir varias cornadas, una de ellas, letal, contra el estribo.
-En julio de 1943, Pepe Luis Vázquez ve deformada parte de su cara después de que un toro le infiriera una cornada en pleno rostro.
- El 9 de abril de 2007, el drama planeó sobre La Maestranza por una cornada al matador Franco Cardeño. Fue a portagayola y le arrancó la mejilla derecha desde el mentón al párpado.
- En pleno San Isidro, el cuerno de un burel de Juan Pedro Domecq entraba por el cuello de Julio Aparicio y salía por su boca el 21 de mayo atravesando la lengua hasta el paladar y fracturando el maxilar superior.
- Esta misma temporada, Miguel Abellán, desolado con su compañero de cartel el viernes, sufría una herida en la boca con pérdida de varios dientes al matar un astado en la Feria del Aniversario.