«Borroko-sindicalistas»: «Si nos tocan los cojones somos capaces de cualquier cosa»

Los ideólogos de la huelga de Metro anunciaron que será indefinida y advierten de que «si hay que entrar a matar, vamos a matar»

Los sindicatos de Metro de Madrid se han dado cuatro días para rearmarse en la guerra contra el Gobierno regional. Por tercera jornada consecutiva, la capital sufrió ayer la huelga de los empleados del suburbano y la segunda jornada con el metro cerrado por incumplimiento de los servicios mínimos. Más de 3.000 empleados de la empresa pública madrileña votaron continuar con los paros hoy y mañana (con servicios mínimos del 50 por ciento) y levantar la huelga durante el fin de semana para volver el lunes «a la carga» de forma indefinida. «Es necesario dosificar las fuerzas», acordaron. Sin embargo, este paréntesis nada tiene que ver un intento de dar marcha atrás, sino con «elaborar una nueva estrategia para continuar con la lucha», declararon. Y es que, «si el lunes no se ha solucionado el conflicto, el paro será total», advirtieron ayer los cinco sindicatos convocantes ( CC OO,UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato Libre y de Conductores). Ni las quejas de los usuarios, ni las llamadas a la responsabilidad han disuadido a los sindicatos que ayer declaraban que «el lunes vamos a muerte, se decida lo que se decida, y si tenemos que entrar a matar, vamos a matar». Los huelguistas han tomado a la ciudad como rehén después de que la presidenta de la Comunidad aprobara el lunes una reducción del 5% de los costes salariales de las empresas públicas. Las negociaciones entre empresa y sindicatos se paralizaron el martes con el inicio de la huelga «salvaje» y no se retomarán hasta que los empleados vuelvan a cumplir los servicios mínimos, tal y como ha exigido el Gobierno regional. Hoy, la mitad de los empleados cubrirán los servicios mínimos, sin embargo el final de la huelga aún está lejos, ya que los trabajadores «volverán a la guerra» el lunes. Si Aguirre no da marcha atrás en su rebaja salarial o si se sanciona a algún trabajador, volverán a decretar la huelga total. «Si nos tocan los "cojones"somos capaces de cualquier cosa», advirtieron ayer. Pero la jefa del Ejecutivo autonómico no está dispuesta a claudicar: aprobó la reducción salarial el lunes en la Asamblea regional y ayer se enviaron 400 comunicaciones de apertura de expediente a los empleados que secundaron la huelga «salvaje» y que podrían ser sancionados con el despido. En el transcurso de la asamblea fueron varios los trabajadores que presentaron dudas sobre la estrategia del Comité. Algunos criticaron que primero les pidiera que no respetaran los servicios mínimos y hoy que los cumplan, acusando a los sindicatos de dejarles en la estacada. Otros se quejaron de que hoy se cumplan los servicios mínimos del 50%, cuando desde el principio se dijo que la cifra era «injusta» y pidieron dejarlos en un 30 por ciento.