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Caballé: Si no he cantado en 8 años en Madrid es porque no me han necesitado

Montserrat Caballé, 182 personajes, 50 años de carrera y 79 años de "experiencia"en su cuenta, da "cientos"de conciertos cada año por el mundo, pero no en Madrid, donde cantará el 9 de junio tras ocho años ausente; "si no he venido es porque no me han necesitado", resuelve en una entrevista con Efe.

"Cuando no te contratan, es que no se acuerdan de ti. Hago el trabajo que puedo, lo mejor que puedo, y cuando no te llaman es que no te necesitan", subraya, aunque su hija, que cantará con ella en el Madrid Arena, no comparte del todo esa opinión.

Montserrat Martí Caballé "Montsita"(1972) quiere ser "más diplomática"y pensar que, "a lo mejor", ha sido un problema "de coincidencia de agendas"y que es "muy difícil"que se olviden de su madre, aunque la realidad, remacha, "es que han pasado ocho años y no la han llamado".

"Digamos -replica la aludida- que no soy necesaria y eso que no soy una persona cara y no cobro cachés de tenor", afirma la soprano, que está "muy segura"de su voz aunque ya no cante "La traviata".

Pero la artista, el "cuarto mosquetero"del grupo de José Carreras, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti, y pareja de estrellas de rock como Freddy Mercury, no se refiere a la iniciativa privada, porque de ese lado han sido "muchísimas"las llamadas, sino a la pública, y, más precisamente, al Teatro Real.

"Que yo recuerde en el Real no cabía un hilo cuando hicimos 'Las Cleopatras' y, francamente, es para comparar", sugiere una de las mejores sopranos del siglo XX sobre algunos títulos actuales que no cubren el aforo.

Con el cartel de "agotadas las localidades"desde el mismo día en el que se pusieron a la venta las entradas, "la Caballé"cantó su primera ópera completa en el Real el 17 de diciembre de 2004, aunque en versión concierto.

La soprano barcelonesa encarnó esa noche a la Reina de Egipto de la ópera de Jules Massenet (1842-1912), enfrentada en el escenario a su hija Monserrat Martí, en el papel de Octavia, -por eso la matriarca la llama "las Cleopatras"- "y ya nunca más".

Quien "tendría que acordarse", dice, "es la persona a la que has llenado el teatro"pero eso no ha sucedido a pesar de que durante todo este tiempo, sola o en compañía de su hija, no ha parado de trabajar.

Da conciertos "sobre todo"fuera de España, en países como Japón, donde, literalmente, se tiran al escenario a besar su vestido, o Alemania, donde la contratan en la Filarmónica de Berlín todos los años.

El recital del día 9, "Gracias Montserrat", será "una ocasión única"sólo, dice modesta, en función de si "alguien"quiere volver a traerla a Madrid "o no", porque, desde luego, ella volverá a dar "lo mucho"que tiene aún que ofrecer.

Su hija recalca que canta con su madre porque así lo han querido los organizadores y que "la"Caballé "jamás"la ha impuesto "ni en un teatro ni en ningún otro sitio".

"Ellos -su madre y su tío Carlos, agente de la soprano- nunca hubieran puesto a una persona que pudiera perjudicar una producción y, sobre todo, a sí misma. A mí eso me tranquilizó, porque pensé 'pues mira, quiere decir que confían en cómo hago el trabajo aunque esté empezando'", subraya sobre sus comienzos.

Y actuar juntas nunca, nunca, fue "el capricho"de verse unidas en el escenario porque su familia, argumenta, "no es de ese tipo de gente".

Ahora se sorprenden, dicen, de que "después de tantos años -Martí debutó en 1998- cantando al alimón, la gente tenga todavía interés"en verlas. "A lo mejor es por morbo", especula.

En solitario, Martí ya está preparando el estreno en Rusia de "Romeo y Julieta", la repetición de "La bohème"que hizo en Grecia y "La traviata"en un sitio que no quiere desvelar.

Y sí, a ella también le gustaría, "y muchísimo", subirse al escenario del Real porque, dice, de lo que tienes ganas es "de trabajar y complacer al público".