Uno de los detenidos regentaba una «herriko taberna» que ingresaba al mes unos 24000 euros

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Madrid-La estructura de las «herriko tabernas», que sirven de punto de reunión a miembros del entramado de la banda y, en ocasiones, para ocultar documentos y otro tipo de materiales, sigue funcionando pese a la operación realizada en su día por las Fuerzas de Seguridad y la prohibición que existe contra este tipo de instalaciones. Uno de los detenidos por la Guardia Civil, Juan Francisco Arratibel, al que el juez ha enviado a prisión, confesó a la Guardia Civil que regenta la «herriko taberna» de la calle del Carmen de Pamplona, junto a un socio. El local es alquilado a la Asociación Cultural Arrano, por 1.000 euros al mes. Los ingresos semanales oscilan entre los 5.000 y los 6.000 euros. Arratibel cobra 1.500 al mes y su socio, 1.200; el cocinero, 1.100; y cuando contratan trabajadores a media jornada, les pagan 500 o 600. Si se parte de la base de que los ingresos pueden llegar a los 24.000 euros y que los gastos en sueldos y alquiler suman unos 6.000, cabe preguntarse a dónde van a parar el resto del dinero. Arratibel le dijo a la Benemérita que «si hay beneficios, lo repartimos entre los socios».
Uno de los motivos por los que se desencadenó la operación contra las «herrikos» fue por ser fuentes de financiación de ETA y su entramado, y no hay motivos para pensar que eso haya cambiado. Arratibel confesó también que una de las responsables de Ekin, Rosa Iriarte, detenida en septiembre de 2010, le propuso militar en ETA para realizar informaciones sobre los dueños de diversas empresas, ubicadas en el valle de Sakana. La finalidad era que otros miembros de la banda intentaran cobrarles el «impuesto revolucionario». Aunque le facilitó el nombre de tres industrias, Inasa, Guerra, y Mogoteaux, se negó a entrar en ETA. Arratibel e Iriarte celebraron una de las reuniones precisamente en la «herriko taberna» de la calle del Carmen de la capital navarra.