Italia está de moda

a lo años setentaMichaela Ramazzotti y Valerio Mastandrea protagonizan «La prima cosa bella»
a lo años setentaMichaela Ramazzotti y Valerio Mastandrea protagonizan «La prima cosa bella»

La cartelera habla esta semana con cierto acento italiano, pues tanto los protagonistas de «La prima cosa bella» como de «Silencio de amor», a pesar de ser francesa, hablan en la lengua de Dante. Ambas también son un catálogo de de-savenencias paterno-filiales. «La prima cosa bella» supone un baño de cine clásico a la italiana, no sólo porque una de sus dos tramas transcurra en los albores de los 70, sino porque su guión está entregado a aquel espíritu que hizo de esta península la meca del cine durante unos años: «No podemos renunciar a ese regalo de mezclar la comedia con lo dramático del cine clásico y tener, al mismo tiempo, una mirada seria sobre la sociedad y lograr desdramatizar sus problemas», asegura su director, Paolo Virzì. Su cámara muestra a ratos el esplendor de una madre atípica, que se ve con sus dos niños en la calle a causa de una infidelidad y tiene que sobrevivir explotando su belleza. Paralelamente, la descubrirmos en sus días finales con un cáncer avanzado que no puede con su buen humor. «Hay algo de autobiográfico en la película. Mi madre está viva y aún es capaz de hacerme pasar por situaciones embarazosas», admite.

«Silencio de amor» transcurre en Estrasburgo, donde un viudo italiano dedica toda su energía a intentar comunicarse con su hija adolescente, y la que le resta a sus clases de música barroca en la universidad, donde quiere transmitir a sus alumnos la pasión por la tarantella, esa melodía italiana ideada para anular la melancolía, la misma que él siente y le impide rehacer su vida. Phillip Claudel afronta así los mismos temas que en su taquillero debut, «Hace mucho que te quiero», pero escora el tono hacia la comedia.