Crítica de cine / «Las vidas privadas de Pippa Lee»: Sobra pintura

«Las vidas privadas de Pippa Lee»:  Sobra pintura
«Las vidas privadas de Pippa Lee»: Sobra pintura

Dirección y guión: Rebecca Miller, según su propia novela. Intérpretes: Robin Wright, Alan Arkin, Keanu Reeves, Maria Bello, Julianne Moore. USA, 2009. Duración: 100 min. Melodrama.

Pippa Lee (Robin Wright) es una mujer al borde de un ataque de nervios. Sin darse cuenta, y muy lentamente, ha enviado a su identidad de vacaciones y no sabe qué hacer con su vida de esposa perfecta y anulada, con un marido treinta años mayor que ella y un círculo de amigos que no la tienen en cuenta. Pippa Lee necesita una historia nueva que contarse, y Rebecca Miller quiere que alberguemos esperanzas sobre su futuro. Es una pena que esta «women's picture» actualizada a los tiempos que corren –los tiempos que dejaron atrás a la generación de mujeres que vivió el amor libre y la celebración de la contracultura a finales de los años sesenta– carezca por completo de imaginación visual y no sepa hacer de su heroína una mujer de carne y hueso, más allá del cliché por todos conocido.

De la nube de personajes que rodean su crisis solamente destaca el dependiente tatuado que interpreta Keanu Reeves, soplo de aire fresco en una película en la que pesan demasiado la cosmética, el papel pintado y las recetas de cocina. Imposible creer que Pippa fumaba porros en su juventud viendo el retrato que hace Miller de su madurez.