«Ser demasiado sincero es un defecto»

Félix GómezFélix GómezProfesión: actor.Nació: en 1977, en Sevilla.Por qué está aquí: protagoniza y produce la obra «El día que nació Isaac» en el teatro Fernán Gómez (Madrid), que se estrenó ayer.

 
 

–En «El día que nació Isaac» da vida a un hombre que ha conseguido una vida casi perfecta. ¿Tiene usted una vida casi perfecta?
–Lo intento. Sólo me falta conciliar mejor trabajo y familia.

–Habla la obra de la verdad como virtud para llegar a la felicidad...
–Es uno de los caminos, sin duda. La verdad es necesaria, pero la excesiva sinceridad es un defecto.

–Woody Allen dice que sólo son felices los que saben engañarse...
–Yo creo lo contrario. Si te miras al espejo, tienes que reconocer al que ves. Yo procuro no mentirme; y si me descubro haciéndolo, me regaño.

–Se dio a conocer con la serie «Al salir de clase». Una época dura, dice.
–Las chicas me esperaban en el portal, me perseguían. Pasaba del anonimato a la popularidad y no sabía manejarme. Hoy me haría gracia.

–Es difícil resistirse a los encantos de las admiradoras, ¿eh?
–Fueron tiempos de resistir y de caer.

–No puede dormir a oscuras. ¿Sabe por qué?
–No. Quizá sea miedo a la muerte o a lo desconocido o al más allá.

–¿Cree en el más allá? Habla siempre de un ángel que le acompaña...
–Creo que tengo un ángel de la guarda que me protege y me guía. No sé si es verdad, pero me gusta sentirlo.

–Es la imagen de la fragancia Rochas Man. ¿Le eligieron porque tiene pinta de oler bien?
–Dijeron que era porque representaba las características de esa fragancia: dulce y fresca, se queda pero no invade, está ahí y no molesta.

–¿Qué le huele a chamusquina?
–La clase política de este país.

–Dicen de usted que es un guapo con talento. Se presupone que el guapo es tontito, ¿no?
–Sí, con demasiada frecuencia. La belleza no está reñida con la inteligencia: conozco a feos muy tontos y a guapos muy listos.

–En 2002 trabajó en la película «La suerte dormida», dirigida por Ángeles González-Sinde. ¿Por la forma de decir «¡acción!» se veía que iba para ministra?
–Ja, ja, ja. No lo sospechaba ni ella. Era su bautismo como directora y el mío como actor de cine.

–El caso es que a usted se le despertó la suerte...
–Sí, me fue muy bien. Soy un hombre de suerte. Suelo decir que tengo una flor en el culo.

–Es lo menos que se espera de la imagen de una fragancia...