Hablar de Dios a los alejados

La Iglesia no permanecerá inactiva mientras la fe se debilita en países de tradición cristiana. El Papa la ha dotado de un nuevo instrumento con el que retoma la palabra y trata de reconquistar a los ciudadanos que se cansaron de ser católicos

Es el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, el flamante dicasterio vaticano instituido ayer por Benedicto XVI con el motu proprio «Ubicumque et semper». A su frente está el arzobispo italiano Rino Fisichella, hasta ahora presidente de la Pontificia Academia para la Vida y rector de la Pontificia Universidad Lateranense.

«Benedicto XVI ha tenido una intuición profundamente profética» creando este dicasterio, comenzó su presentación Fisichella, denunciando luego al «relativismo» como el culpable de la situación que viven hoy muchas de las «Iglesias de antigua tradición». Es en estas comunidades donde hace falta «un renovado espíritu misionero» adaptado a las necesidades y características de cada una de ellas.

Los objetivos, a grandes rasgos, del nuevo Pontificio Consejo, son: estudiar las iniciativas de nueva evangelización realizadas en los últimos años y coordinarlas; promover el Catecismo de la Iglesia Católica, de cuya publicación se cumplen 20 años en 2012; y aprovechar los «progresos en las ciencias de la comunicación» para convertirlos en «instrumentos positivos» al servicio de la nueva evangelización. Se trata, en definitiva, de dar a conocer el Evangelio y «la persona histórica» de Jesucristo, concluyó Fisichella. Para ello se creará una estructura «esbelta», con secciones para las principales lenguas de la cristiandad. Se parte casi de cero. «No tengo aún ni ordenador», reconoció entre risas Fisichella, que se mostró dispuesto a aceptar «cualquier tipo de ayuda» para desarrollar su labor en internet.

En su motu proprio, el Papa señala que el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización colaborará con otros dicasterios y organismos vaticanos y con las Iglesias particulares. Aunque no le circunscribe a ningún marco geográfico, el Pontífice señala que trabajará «en los territorios de tradición cristiana donde más se manifiesta la secularización»