Cespa rinde homenaje a todos los empleados de limpieza por su Patrón

La empresa ensalza el valor que estos trabajadores desempeñan dentro de la sociedad

Uno de los empleados de Cespa limpia la plaza de La Glorieta ubicada en el centro de la capital de la Región de Murcia
Uno de los empleados de Cespa limpia la plaza de La Glorieta ubicada en el centro de la capital de la Región de Murcia

Murcia- El próximo 3 de noviembre se celebra San Martín de Porres, Fray Escoba, Patrón de los empleados de la limpieza pública. Con ese motivo, desde la empresa de limpieza Cespa, que tiene subcontratada el Ayuntamiento de Murcia, se pretende que se ponga en valor la labor que realizan los profesionales de la limpieza que han tenido una gran evolución con el paso de los tiempos, es decir, poner en alza cómo ha cambiado la imagen del barrendero a la del profesional de la limpieza y de qué forma ha variado dentro de la sociedad el concepto que se tiene de estos trabajadores.

La entrañable figura del barrendero tradicional, que incluso en Navidad visitaba los domicilios particulares para pedir el tradicional aguinaldo ha ido dando paso, con el transcurso del tiempo, a un profesional con la ayuda de la mecanización en su trabajo. Un oficio al que también se han incorporado las mujeres.

De esta forma, si antes eran trabajos sin cualificación, en la actualidad el profesional que realiza las tareas está muy cualificado y cuenta con una formación previa que le convierte en un profesional perfectamente capacitado para el desarrollo de su labor.

Este desarrollo ha venido aparejado también de una serie de mejoras sociales que han equiparado la labor del limpiador urbano a la de cualquier otra categoría profesional. Asimismo, el que Cespa cuente con personal tan cualificado es uno de los retos con los que cada día las grandes empresas, de reconocido prestigio, quieren que sus profesionales desarrollen su trabajo en las mejores condiciones. Además, los trabajadores tienen la seguridad de pertenecer a una empresa que realiza importantes inversiones en la mejora de sus profesionales, tanto con formación de carácter externo e interno. A pesar de tratarse de un trabajo que en ocasiones se realiza en turno nocturno y con los inconvenientes propios del servicio, los trabajadores son conscientes que el sector para el que trabajan ha mejorado de forma sustancial sus condiciones generales y que a pesar de la situación actual han mantenido sus condiciones recogidas en el convenio colectivo.

De hecho, dentro de una visión retrospectiva, se encuentra como las herramientas de trabajo que emplean en la actualidad los trabajadores de limpieza han experimentado una importante evolución con el paso del tiempo. Así, antaño era costumbre que la escoba que utilizaban los barrenderos fuera un prototipo fabricado por los propios barrenderos valiéndose de matas del monte.

También era diferente la pala, ya que se asemejaba mucho a la utilizada en la construcción. En cuanto a los grupos de trabajo, lo más común era que estuvieran formados por tres personas divididas en una pareja que se encargaba de barrer y otro componente que recogía. Estos trabajadores vestían unos uniformes de color marrón diseñados con pana y constaban, de igual manera, de gorra y chapa identificativa del ayuntamiento correspondiente.
La figura de «Fray Escoba»

San Martín de Porres nació en Lima el 9 de diciembre de 1579, hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava y de Ana Velázquez, negra panameña. Fue bautizado en la Iglesia de San Sebastián, en la misma pila y por el mismo párroco que había bautizado a Santa Rosa. Ingresa como donado en el Convento de Nuestra Señora del Rosario como encargado de la limpieza, por lo que la Cruz de Cristo y la escoba se convierten en sus inseparables compañeras de viaje. La entrañable bondad con la que «Fray Escoba» se desenvolvió fue uno de los detonantes para que el Papa Juan XXIII le otorgara la santidad.