Información en exceso

 
 

Que no es lo mismo cantidad que calidad es una obviedad. Sin embargo, en demasiadas ocasiones tendemos a confundir una cosa con la otra, normalmente en detrimento de la segunda.
Sin duda alguna, nunca antes como ahora habíamos tenido acceso a tanta información, a tantas fuentes, a tantos soportes, a tantos dispositivos desde los que acceder a las noticias en cualquier momento y desde cualquier lugar. Estamos hablando de cantidad. ¿Quiere decir eso que la avalancha de estímulos que recibimos actualmente nos mantiene mejor informados que cuando nos «nutrimos» sólo de uno o dos medios de comunicación? Pues yo creo que no.

Quizás tengamos muchos más datos, pero el conocimiento profundo que tenemos de las noticias no es mayor ahora que hace unos años, antes de la aparición de los contenidos digitales.

Un estudio aparecido la pasada semana en la revista «Science» elaborado por la Universidad de Carolina del Sur asegura que cada uno de nosotros recibimos a diario un volumen de información equivalente a la que incluyen 174 periódicos. Esta cantidad, en 1986, fecha en la que comienzan a recogerse datos para este trabajo, era de «sólo» 40 periódicos. Quiere eso decir que en apenas un cuarto de siglo hemos cuadruplicado la cantidad de información que recibimos. ¿Aumenta nuestro conocimiento de la misma manera? Aunque la capacidad de asimilación es distinta en cada persona, parece evidente que hay un exceso, una sobrecarga.

Y es que además, no es sólo la información que nos llega, sino la que nosotros mismos generamos. Otro dato que se desprende de este estudio es que, ya sea a través de correo electrónico, redes sociales, dispositivos móviles… intercambiamos el equivalente a la información contenida en seis periódicos por persona y día. Esto quiere decir que manejamos una gran cantidad de información, pero que no necesariamente la asimilamos o la comprendemos. Sólo pasa por nuestras manos.

Pero es que el sector de las telecomunicaciones crece un 28% cada año y la capacidad de almacenaje de información un 23% anual. Y estos son sólo algunos de los datos que maneja el informe, ya que todos son magnitudes enormes que nos dan una idea de cómo crece la capacidad de almacenamiento del conocimiento humano.

Tal es así, que algunos expertos han definido este fenómeno como Information Fatigue Syndrome (IFS) o Síndrome de Fatiga por Exceso de Información, que provoca una serie de síntomas similares a los de la ansiedad o el estrés pero que, además, nos llevan, muchas veces, a no atrevernos a tomar decisiones por considerar que no tenemos toda la información necesaria. Del mismo modo, también se caracteriza por la incapacidad para dejar de consultar el correo electrónico, las redes sociales o el móvil. Estas situaciones, además, pueden llegar a reducir, según algunos estudios, nuestro coeficiente de inteligencia hasta en 10 puntos, pues no nos permiten concentrarnos en una sola tarea.

Pero precisamente para protegernos de esta avalancha de información es necesario tener referentes. Del mismo modo que no por conocer a muchísima gente nos fiamos de todos por igual y nuestro núcleo de confianza suele ser reducido, cuando se trata de mantenernos informados solemos acudir a un puñado de medios con los cuales compartimos ideología, intereses, complicidad… Es decir, que filtramos la información que nos llega y sólo dejamos traspasar la que nos merece una total confianza. Y aquí es donde diferenciamos calidad de cantidad, aquí es donde separamos el trigo de la paja.