Renzo Bossi la «trucha» corrupta

Grita: «Padania libre! ¡Padania libre!» desde la ventana de la casa de Carlo Cattaneo, padre del federalismo italiano, en Lugano (Suiza). Es un muchacho barbilampiño de 16 años, rizos azabaches y puño izquierdo en alto, se dirige a la multitud con estas palabras y actitud algo tímida.

A su lado, su padre, todavía renqueante del ictus cerebral que le ha dejado parte de la cara y un brazo casi inmovilizados, escenifica su vuelta a la política tras varios meses apartado de la vida pública por la convalecencia.

Es el 6 de marzo de 2005 y Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, acaba de introducir a su hijo Renzo en el juego del poder. La lucha por la Padania, el país inventado que los liguistas quieren construir en el norte de Italia, parece tener garantizado el salto generacional.

Durante los siguientes siete años, el muchacho, al que le suspenden tres veces en el examen de la Selectividad italiana, desarrolla una carrera política fulgurante: en un flagrante caso de nepotismo, el dedo de su padre le lleva a pasar por distintos cargos hasta que en 2010 resulta elegido consejero en el Gobierno regional de Lombardía. Es la persona más joven del país en asumir este cometido, que conlleva un sueldo de alrededor de 10.000 euros al mes.
A Renzo su padre le bautiza dos veces.

Primero le pone el nombre en la pila bautismal y, luego, el apodo en un mitin político. Cuando le preguntan en 2008 si el chico es su delfín en la Liga Norte, Bossi dice que su hijo lo que de verdad parece es una trucha. Desde entonces, se le conoce como «Il Trota» (el trucha). Mamífero marino o pez de río, Renzo aspira a lo más alto, hasta que el mal endémico de la política (la corrupción) acaba quemándolo.

El mes pasado se vio obligado a presentar su dimisión después de que su nombre se viera envuelto en un escándalo por el supuesto uso ilícito de los fondos del Estado que recibe el partido. Esta semana, la Fiscalía anunció que lo estaba investigando junto a su padre y su hermano por malversación de fondos públicos.

Según muestran las conversaciones telefónicas interceptadas, «Il Trota» habría recibido cientos de miles de euros de la caja de la Liga Norte, con los que mantuvo su elevado ritmo de vida, pagó varios automóviles de lujo y se compró un título de graduado en Administración de Empresas en una universidad de Albania, país en el que no ha estado en su vida y cuya lengua no habla.

El golpe de gracia a la carrera política de Renzo Bossi se lo dio su chófer, Alessandro Marmello. Harto de «hacerle de cajero automático», según dijo, grabó con su teléfono móvil cómo el joven recibe de la forma más natural un billete de 50 euros que el conductor había retirado de la caja de la Liga Norte.

El vídeo, publicado por la revista «Oggi», provocó una enorme polémica y obligó a «Il Trota» a dimitir. Su padre, que también ha dado un paso atrás, aplaudió el gesto y dijo primero que el muchacho estaba «harto» del cargo en el Gobierno regional de Lombardía, aunque después, en un acto del partido, cambió el tono pidiendo perdón por los errores del retoño.

En un arrebato de sorprendente sinceridad que deja mal parada a la educación italiana, dijo incluso que debería haber mandado a sus hijos a estudiar al extranjero para evitar esta situación.

«La carrera política de Renzo Bossi ha sido querida e impulsada por Umberto pero también por su madre, Manuela Marrone. Cuando Bossi padre sufre en 2004 el ictus, ella controla la Liga Norte a través de un grupo de personas muy fieles, entre las que introduce a ‘‘Il Trota''.
Este grupo de dirigentes será el que constituya el llamado ‘‘círculo mágico'', que otros líderes del partido como Roberto Maroni dicen ahora que hay que destruir. Este círculo no tiene nada de mágico, se trataba más bien de un cordón sanitario alrededor del líder, Umberto Bossi, formado por personas que tenían contacto directo con él.

Entre ellos cada vez despuntaba más Renzo», explica el periodista David Parenzo, autor del libro «Romanzo Padano, storia della Liga Nord» (Novela padana, historia de la Liga Norte).

Durante el tiempo que ha aguantado en la política, «El Trucha» ha sido un continuo hazmerreír. A sus dificultades educativas se unen las continuas patadas a la gramática realizadas en sus intervenciones públicas. Ha llegado incluso a inventarse verbos. Menos divertida y más peligrosa es su xenofobia, un mal habitual entre los miembros de la Liga Norte.

Renzo ha apoyado a un compañero de partido que estaba a a favor de la tortura a los inmigrantes indocumentados y ha llegado a ofrecer en su perfil de Facebook un juego interactivo para rechazar las embarcaciones de extranjeros que se acercan a las costas italianas.

El futuro de PADANIA

Tras la dimisión de Bossi padre (en la imagen) y de Bossi hijo, ¿qué pasará con la Liga Norte? David Parenzo considera que el partido logrará sobrevivir a esta crisis, de la que ha salido coronado líder Roberto Maroni, ex ministro del Interior. «La Liga seguirá adelante porque, además, cuenta con una base muy sana, de gente convencida del mensaje que se propone. En estos años se ha demostrado que la intuición de Bossi de crear un movimiento para defender los intereses del norte del país era acertada», sostiene David Parenzo.