Cómo comportarse en las redes sociales

Hay que ir dosificando la información para tener un mayor impacto y no provocar rechazo ni inundar la pantalla con nuestro material

Hay que huir del oscurantismo,  es difícil transmitir credibilidad desde el anonimato
Hay que huir del oscurantismo, es difícil transmitir credibilidad desde el anonimato

Aunque las redes sociales llevan en nuestras vidas ya varios años, parece que éste está siendo el del despegue definitivo, especialmente para Twitter. De repente, de unos meses para acá, todo el que quiere ser algo en este país –en otros el fenómeno ya viene de más antiguo– quiere su cuenta en la red del pajarito y los hay que no paran de piar, especialmente entre los profesionales de los medios de comunicación.

Desde el más humilde estudiante de Periodismo hasta los directores de diarios se han aficionado a esto de los 140 caracteres, algunos de ellos con una verborrea tal que lo mismo nos comentan las últimas noticias que nos retransmiten su vida en directo. Sin embargo, como en cualquier otra cosa en la vida, el uso de las redes sociales requiere de ciertas normas de conducta, tanto para las personas como para las marcas o los medios de comunicación.

¿Cómo hay que comportarse entonces en las redes sociales?, ¿cuáles son las pautas de comportamiento elementales? Evidentemente, se ha escrito mucho al respecto, pero, puestos a elegir, nos quedamos con lo que ha publicado recientemente Stephanie Parker, experta en social media, en la web www.socialmediatoday.com, porque, en el fondo, no ha hecho sino aplicar el sentido común a este terreno. Bajo el título «Los siete pecados capitales de las redes sociales», Parker nos recomienda en primer lugar que en el punto medio está la virtud, es decir, que ni podemos bombardear a nuestros seguidores/amigos ni tampoco abandonar la cuenta y dejarla en silencio durante días, lo que haría pensar a los usuarios que has desaparecido. Salvo que se sea un medio de comunicación, es necesario establecer un calendario e ir dosificando la información que tengamos que contar; así, tendremos un mayor impacto y no provocaremos rechazo inundando la pantalla de los internautas con nuestro material. Paralelamente, nos advierte que huyamos del oscurantismo, es decir, que contemos a quienes nos siguen quiénes somos, qué nos gusta… Es difícil transmitir credibilidad desde el anonimato. El cuarto «pecado» sería el del distanciamiento: hay que estar ahí tratando de contestar a quienes nos siguen, respondiendo a los comentarios, agradeciendo su participación… Hay que transmitir cercanía. En quinto lugar, debemos huir de la inconstancia: si lanzamos un tema, iniciamos una campaña o ponemos en marcha cualquier iniciativa, no podemos luego abandonarla y dejarla a la mitad. Hay que terminar lo que se empieza.

La sexta recomendación que nos hace Stephanie Parker es la diversificación. No nos podemos centrar en una única red social. Hay que estar presente en el mayor número de ellos, siempre que nos aporten algo. Es necesario aprovechar las especificidades de cada una de ellas y sacarles el mayor provecho posible, pues cada red tiene un perfil determinado.

Por último, el séptimo pecado capital sería el de confundir cantidad con calidad, algo muy común. Todos conocemos a alguien que «habla mucho» en la red pero no dice nada de interés. Es necesario aportar algo. «No es sólo cuestión de números», explica el artículo. No es lo mismo que nos oigan que que nos escuchen. Está muy bien tener un gran número de fans, de amigos o de seguidores, pero debemos darles algo para, realmente, ser útiles.

Evidentemente, estos siete «pecados» son sólo eso, siete recomendaciones, y podría haber muchas otras pero, en el fondo, en las redes sociales, como en casi todo, lo imprescindible es aplicar el sentido común y, sobre todo, pensar qué nos molestaría a nosotros o qué nos gustaría que nos aportara alguien a quien seguimos, y tratar de ser coherentes.