El aire acondicionado puede subir dos grados la temperatura de las ciudades

Un estudio del investigador del CIEMAT Francisco Salamanca sugiere que, en verano, la temperatura del aire en una ciudad grande (de las dimensiones de Madrid) podría subir de 1,5 a 2 grados centígrados debido al uso de los aparatos de aire acondicionado que extraen calor del interior de los edificios y lo expelen a la atmósfera.

Esta investigación, que constituye una parte de la tesis doctoral presentada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), se ha realizado por medio del modelo atmosférico Weather and Research Forecast Model (WRF) en el que se considera la generación de calor en los edificios por ocupantes y equipos; los intercambios con el exterior por ventilación; difusión de calor a través de los muros; y radiación por las ventanas.

Así, a partir de estos datos, el modelo estima la cantidad de calor que se necesita extraer de los edificios termina por calentar la atmósfera. Este modelo ha sido utilizado para simular el comportamiento de la atmósfera sobre la región de Madrid para dos días de verano de 2008 (30 junio y 1 de julio) y se ha podido estimar el aumento de la temperatura del aire de 1,5 a 2 grados debido al uso de los aires acondicionados en algunas zonas de la ciudad.

CIEMAT señala que otra ventaja de la metodología presentada en este estudio es la posibilidad de estimar el consumo de energía. En este caso, el estudio se centra en los parámetros morfológicos de la ciudad, como el volumen total de aire contenida en los edificios; la superficie de los edificios mismos que intercambia calor con la atmósfera; el tamaño de las calles; y altura de los edificios, que determinan las sombras.

Considerando estos datos y estudiado estrategias simples de reducción del consumo energético, como un aumento del albedo (capacidad de reflejar la radiación solar) de los tejados, Salamanca determina que podría conseguirse un ahorro de entre 3 y 5 por ciento del consumo energético total.

Los expertos destacan que las herramientas que desarrollada en este estudio, pueden permitir una planificación del desarrollo futuro de las ciudades en un sentido más sostenible. Además, señalan que permiten evaluar el impacto sobre la contaminación atmosférica de los posibles escenarios de desarrollo urbano.