Chile

Las recetas de Chile para mejorar su sistema educativo

Una gestión más transparente y eficaz, programas con más calidad, más becas para los mejores estudiantes y créditos con intereses más bajos. Éstas son algunas de las medidas del Gobierno chileno para hacer frente a la situación de la educación en el país, un sistema duramente criticadas por los estudiantes.

Las recetas de Chile para mejorar su sistema educativo
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Chile vivió un periodo convulso en 2011 debido a las protestas estudiantiles que reclamaban un mayor papel del Estado en la educación. El malestar se extendió a otros sectores de la sociedad y el Gobierno conservador de Sebastián Piñera tuvo que repensar su política en esta materia. El sistema educativo chileno actual fue construido durante la dictadura de Pinochet. La política de aranceles libres impuesta en 1981 marcó profundamente el desarrollo del sector al permitir a las universidades privadas imponer los precios.

El chileno es un sistema educativo lleno de paradojas. La enseñanza universitaria depende en buena medida del aporte económico de las familias, ya que el Estado sólo costea en torno al 15% del presupuesto. Las universidades públicas del país andino son las más caras de Latinoamérica. Para acceder a ellas, los estudiantes piden préstamos a tipos reducidos, con el consiguiente endeudamiento de las familias más humildes, que en muchos casos son incapaces de cumplir con la deuda contraída. A su vez, los alumnos de 15 años obtienen los mejores resultados de la región según el informe PISA que elabora la OCDE con datos de 60 países.

El ministro de Educación chileno, Harald Beyer Burgos, ha estado en Madrid para participar en los "diálogos euroamericanos"organizados por Casa de América y ha defendido que el sistema educativo del país "no está en crisis", pero admitió que existe "un problema generado por el crecimiento acelerado de la educación". Recordó que en 1990, cuando Chile recuperó la democracia, sólo 200.000 estudiantes accedían a la universidad. Actualmente esta cifra es de 1,1 millones.Más transparenciaUn informe de la Unesco de 2011 señala que el estructura educativa chileno fomenta la desigualdad y la exclusión porque "está orientada por procesos de privatización". El ministro aseguró que la cobertura ha aumentado en los últimos tiempos para las grupos sociales bajos y medios, pero reconoció que la mayoría de los estudiantes que acceden al grado superior proceden de familias de clase alta. "Se necesita un sistema más justo, que no discrimine a los estudiantes", añadió Beyer, quien también reafirmó el compromiso del Gobierno para "garantizar programas de calidad y transparencia".

El Gobierno de Piñera ha presentado ante el Congreso un reforma que trata de abordar los problemas que los estudiantes denuncian en sus reivindicaciones. Esta reforma, indicó Beyer, defiende la necesidad de un sistema regulatorio -actuamente el Estado no puede fiscalizar las universidades privadas- para ofrecer programas de calidad; para ello, un organismo independiente elevará los niveles de exigencia y, por primera vez, podrán ser cerradas aquellas universidades que no cumplan con los estándares estipulados. Según Beyer, la ley prohíbe a las universidades tener lucro, aunque existe la sospecha de que la normativa no se está cumpliendo.

Otro cuello de botella es el régimen de financiación para los universitarios "inadecuado y caro", según el ministro. Con la reforma, el Estado aparta del sistema a los bancos, con sus condiciones "leoninas", y fija un crédito único con un interés del 2%, en lugar del 6% impuesto actual. El préstamo sólo será devuelto cuando el estudiante se incorpore al mercado laboral y la cuota a pagar no será mayor del 10% de los ingresos que obtenga como profesional, y nunca durante más de 180 meses. Si transcurrido ese periodo aún queda préstamos, el Estado se hará cargo de ella. Beyer anunció que el Gobierno pretende otorgar 400.000 créditos hasta 2014, fecha en la que Piñera concluye su legislatura.

Beyer explicó que también aumentará el número de becas en cuatro años para beneficiar a los alumnos más vulnerables en el plano económico y a los que tengan mejor expediente académico. En cambio, Beyer rechazó la exigencia de los estudiantes de ir hacia una política de gratuidad total porque "es un país tan desigual que sería injusto".