El agresor del Gran Poder libre con cargos: «Lo hice porque soy Cristo»

«Jesús no necesita ninguna representación en madera muerta», defiende a la salida del juzgado de guardia.

Luis Carbajo, a la salida del juzgado de guardia, antes de ser ingresado en observación en el Macarena
Luis Carbajo, a la salida del juzgado de guardia, antes de ser ingresado en observación en el Macarena

SEVILLA- «Lo hice porque soy el representante del espíritu de Jesucristo». «Jesús no necesita ninguna representación en madera muerta». Tras realizar estas declaraciones en el juzgado de Instrucción 10, Luis Carbajo Ordóñez –el funcionario de prisiones de 37 años que en la noche del pasado domingo, al término de la misa en la basílica de San Lorenzo, arrancó un brazo de la talla de Jesús del Gran Poder– quedó en libertad con cargos, aunque permanece ingresado «en observación» en el hospital Virgen Macarena, a la espera de que se le realicen estudios psiquiátricos. Se le imputa un delito de atentado contra el patrimonio histórico-artístico, según apuntaron fuentes judiciales. A petición del médico forense, el juzgado de guardia remitió un oficio a la Policía Nacional para que el imputado sea ingresado en la Unidad de Agudos, para dilucidar si el individuo sufre alguna distorsión de sus capacidades mentales, según aseguraron fuentes judiciales. Aunque en principio se habló del hospital Virgen del Rocío, desde la Policía Nacional se apuntó que finalmente el agresor fue trasladado al Virgen Macarena, tal y como confirmaron a LA RAZÓN de Sevilla fuentes del centro hospitalario.El funcionario de prisiones es natural de Guadalcanal –algunos de cuyos vecinos aseguraron a este diario que en el pueblo «lo que se dice es que era una persona buena»– y estaba destinado en la cárcel de Huelva –donde sus compañeros explicaron que era un funcionario normal, sin expedientes disciplinarios ni bajas prolongadas–; declaró ante la juez de guardia que es «consciente» del valor artístico de la talla, ya que es aficionado a la imaginería. A la salida, al ser preguntado por los motivos de su ataque, dijo que «porque soy Jesucristo. Eso sólo le puede pasar a Jesucristo». El imputado se enfrenta, según el artículo 323 del Código Penal, a una petición de uno a tres años de cárcel y «una multa de doce a 24 meses» por causar «daños en un archivo, registro, museo, biblioteca, centro docente, gabinete científico, institución análoga o bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, así como en yacimientos arqueológicos». Tras el análisis psiquiátrico, se determinará si es pertinente su internamiento en un psiquiátrico. El primer informe del forense determinó que el detenido sufre algún tipo de trastorno. La Policía –que investiga la mochila del agresor, en la que portaba varios lápices digitales de memoria con archivos de textos a modo de diarios, uno de más de 700 páginas explicando detalladamente el ataque–, hasta ahora, barajaba, como posible hipótesis de investigación, que Luis Carbajo buscara una pensión por invalidez simulando demencia. Tras el ataque, aseguró que es «el Mesías, ya os enteraréis por qué he hecho esto», aunque, una vez detenido, actuó con «normalidad».

«Un hecho puntual»CSI-CSIF, segunda fuerza sindical en el centro penitenciario de Huelva, donde trabaja el imputado, lamentó «la mala imagen» que se está dando de los funcionarios de la prisión onubense, después de que se conociese que el detenido era un funcionario de prisiones del citado centro. En declaraciones a Europa Press, la delegada de Personal del sindicato en el centro penitenciario onubense, Teresa Antón, insistió en que se trata de «un hecho puntual». En cualquier caso, la dirección general de Instituciones Penitenciarias ha abierto una investigación para dilucidar si el detenido sufre algún trastorno que le incapacite para su trabajo.