Con Portugal

La Razón
La RazónLa Razón

En estos momentos complicados para Portugal creo que España debe significarse por el apoyo sin ambages a nuestros vecinos no sólo en el ámbito de las grandes palabras, sino en lo material y tangible, en lo económico y financiero, en el plano de las ofertas para que puedan compartir lo poco que tenemos en la medida de lo posible, y sobre todo ofreciéndoles proyectos conjuntos, empresas y objetivos para que nos empiecen a ver más como aliados que como enemigos que sólo buscan la destrucción de su cultura y su país. Los viejos recelos de Portugal hacia España son complicados de superar. Vivimos uno al lado del otro pero de espaldas, sin conocernos apenas, con demasiados malentendidos, no queriendo saber nada de lo que hacemos ni emprendiendo conjuntamente proyectos en los que fácilmente podríamos colaborar. Es verdad que en los últimos años se ha avanzado, pero bastante menos de lo que sería necesario. Las distancias son mayores de lo que debieran por intereses políticos. Las camarillas de los partidos no quieren renunciar a sus prebendas porque temen que un mayor acercamiento entre ambos pueda aminorar sus privilegios. Pero no es eso lo que opina la gente en la calle. Estoy harto de hablar con ciudadanos del vecino país que anhelan una mayor relación de integración. Ahora mucho más que ambos formamos parte de la OTAN y la UE y no hay fronteras y compartimos la misma moneda. Portugal aislado es un país pequeño de once millones de habitantes que apenas tiene voz en el mundo global y es presa fácil para los tiburones. España también, aunque algo menos por nuestro mayor volumen.

Cada año el Barómetro de Opinión Hispano-Luso hace una encuesta para analizar la opinión que unos y otros tenemos con respecto a una hipotética alianza o fusión política. Lo curioso es que cada vez avanza más la idea de que esa unión no sólo es posible, sino deseable. El resultado de este año, dado a conocer anteayer, es que la cifra de portugueses favorables a la unión sube hasta el 46,1 por ciento, frente al 39,9 de 2009. Los españoles son también más: un 39,8 por ciento frente al 30,3 de hace dos años. La idea más aceptada es la de hacer «una alianza estable» de países ibéricos ante la UE y América Latina, reconociendo plenos derechos políticos a ambos lados de la raya y con instrumentos comunes de representación.

Ahora que ambos tenemos dificultades económicas, realizar un plan conjunto de ahorro de costes por la gestión conjunta de Embajadas, Consulados, Fuerzas Armadas u otros servicios que se pudieran compartir no sería ninguna idea descabellada, sino al contrario. En Portugal nos miran con recelo, pero en la encuesta citada nuestros vecinos sitúan a España como el país más valorado de todos con los que tienen relación. Es lógico que así sea y es normal que en estos momentos de preocupación seamos el primer y principal aliado del país vecino, no por interés sino porque ganamos más juntos que yendo cada uno a su aire y por separado.