África

La dictadura de Baron Cohen

El polémico creador de «Borat» rueda su primer filme con guión y actores conocidos, aunque mantiene su política de no colgar nunca el uniforme de su personaje siempre que haya una cámara delante

Aunque se requería la presencia de Sacha Baron Cohen también durante la promoción, sólo apareció su avatar El General Almirante Aladeen, déspota de Wadiya, un país ficticio en el norte de África. Aladeen es el dictador protagonista de la película con el mismo título que esta semana estrenan los estudios Paramount. Un hombre obsesionado con su vanidad y que parece un cruce entre Muamar el Gadafi y Saddam Hussein. «No soy árabe», contesta Aladeen cuando se le pregunta. Como Borat primero y Bruno después, el General Aladeen no es únicamente un personaje, sino la transmutación de su creador, Sacha Baron Cohen, en una caricatura que aparecerá y desaparecerá de su repertorio a su santo antojo: «Me han dicho que tengo inmunidad, así que vendré por aquí las veces que yo quiera».

Críticas a la ONU
El hotel Waldorf Astoria en Nueva York se convirtió en el escenario para la última extravagancia del dictador, protagonista de este filme que ha escrito él mismo. Cohen apareció enfundado en el traje militar de su personaje, rodeado por 50 extras que lo vitoreaban portando enormes carteles con su fotografía, simulando ser admiradores. Llegado el momento de coger el micrófono se personó custodiado por cuatro atractivas mujeres: «Este ha sido un año muy difícil para las dictaduras. Hemos perdido a muy buenos amigos. ¡Gadafi, te echo de menos!», declaró mirando al suelo. Acto seguido, empezó a reflexionar sobre sí mismo: «Mi principal intención es que me vean como la estrella que soy y descubran que trabajaré o mataré a quien sea para asegurarme que la democracia nunca llegue a mi país, y, por supuesto, derrocar la de sus países». Entre las críticas principales a las instituciones americanas no pudo faltar el sarcasmo hacia la labor de la ONU: «Me caen bien porque después de las revueltas en Siria y de que Bashar al-Asad lleva como 14.000 asesinatos no han sido capaces de aprobar una resolución que lo detenga», comentó haciendo alusión al veto que Rusia y China tienen en el Consejo de Seguridad y que ha hecho imposible que las masacres se detengan. Tampoco dudó en hacer una sátira de los políticos americanos republicanos y extremistas: «Me gusta Rick Santorum pese a sus visiones liberales», dijo refiriéndose al ex senador de Pennsylvania, quien metió en la agenda política el extremismo religioso. También habló de Mitt Romney: «Me gusta porque tiene el perfil de un gran dictador: gana mucho dinero y paga pocos impuestos. De hecho, él fue quien me dijo qué hacer con mis inversiones en la República de Wadiya». No faltó el comentario sexista: «25 guardias femeninas me protegen. Sé que son vírgenes porque compruebo su virginidad todas las noches con la cabeza de mi pene», exclamó para continuar diciendo: «¿Por qué hay tantas mujeres periodistas?», preguntó cuando una reportera se acercó al micrófono. Y cuando ella aseguró ser judía, remató: «Mmm. Lo siento, tengo que exterminarte». Y sacó una pistola de juguete. Al ver que las personas se escandalizaban y reían, aprovechó para criticar otra característica del país: «Estoy harto de la sensibilidad americana, nunca dicen nada que no sea políticamente correcto. Tienen que hablar de lo que piensan». Sin duda, las palabras del cómico londinense no tienen desperdicio. Sin embargo, pocos detalles de su vida privada han trascendido al público. Celoso de su intimidad, es prácticamente imposible entrevistar a su personalidad real.

Megan Fox y Anna Faris
Sacha Baron Cohen llegó vestido con su traje militar y barba postiza. Pero, ¿quién es en realidad? Con «El dictador», Baron Cohen protagoniza por primera vez una comedia convencional, con un guión y equipo de actores entre los que destacan Megan Fox y Anna Faris: «Es mi derecho divino, dirigir la nación de Wadiya para toda la eternidad. Animo a mi gente a que entiendan que merece la pena morir por mí, incluso las actrices que aparecen conmigo en el filme. Por ese mismo principio les he regalado por su trabajo dos pases para Six Flags Magic Mountain –un parque de atracciones al norte de Los Ángeles–. Cohen entrevistó a más de una docena de políticos antes de crear a su dictador. Cuando terminó su etapa universitaria, este joven judío trató de ganarse el pan como modelo al mismo tiempo que presentaba un concurso telefónico de madrugada en televisión. Poco a poco fue ganando fama, y a finales de los 90, personajes como Ali G, primero y Borat y Bruno después, debutaron en «talk shows» de la televisión británica.

El éxito de sus creaciones le permitió a Cohen lanzar su propio programa, «Da Ali G Show», por el que recibiría un Bafta gracias a sus sorprendentes cuestionarios. El estreno del largometraje «Ali G anda suelto»(2002) fue la antesala del desembarco de Cohen en EEUU, donde continuó con su programa desde la prestigiosa cadena HBO. La conquista de América exigía que se quitase la máscara, y Cohen apareció como Cohen en entrevistas con destacados presentadores de la televisión, como Jon Stewart, Howard Stern o David Letterman.

Bajo el personaje
«Estoy rodando la quinta película sobre mi vida. Soy el mejor actor de Wadiya. Espero que hayáis visto mis interpretaciones, todas ellas han conseguido el premio de honor en mi país. El año pasado rodé "The Murdered Descendants", "The Tortured Artist"y "The Tree of Death"–haciendo alusión a tres de los principales títulos que compitieron en la pasada ceremonia de los Oscar–. Estoy intentando que Gary Ross dirija mi próximo filme si es que Kim Jong Un no le secuestra antes».

Casado con la actriz Isla Fisher, Sasha Baron Cohen mantiene la táctica de camuflarse bajo sus propios personajes y como bien explica su amigo y director de «El dictador», Larry Charles, «ese capricho de Cohen de esconderse obedece a su deseo de tener un escudo: desviando la atención hacia sus criaturas». Y para ello se atreve incluso a criticar a su compañera Megan Fox ,que tampoco se quedó fuera del discurso de Aladeen. «Quiero felicitarla por su embarazo. Hay rumores que dicen que soy el padre, pero sería imposible pues se trataría del primer embarazo anal». Y sin más se despidió: «Disfruten, que les regalamos un rólex a cada periodista, hemos traído prostitutas para los hombres y chicos de Canadá para las mujeres». Así desapareció Alandeen entre los vítores de los extras que le acompañaban.

 

El detalle
UNA MEZCLA PELIGROSA

No quiso manifestarse sobre este asunto en la presentación, pero es bastante evidente, y lo reconoció durante la preparación del rodaje, que su personaje es una mezcla de Fidel Castro, de quien ha heredado su barba y también la soberbia que le caracteriza, y de Gadafi, con quien comparte además de la apariencia, las extravagancias. Una mezcla explosiva que, afortunadamente, aún no se ha dado en la realidad.