El PP rompe con Coalición Canaria

El pacto de Gobierno entre PP y Coalición Canaria (CC) era ya la crónica de una muerte anunciada por motivos electorales. A ninguno de los dos partidos les interesaba presentarse en comandita a las próximas elecciones autonómicas, y, si cabe, al PP aún menos que a los nacionalistas canarios

El vicepresidente del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria, durante el pleno del Parlamento de Canarias celebrado hoy.
El vicepresidente del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria, durante el pleno del Parlamento de Canarias celebrado hoy.

Los populares tienen a su alcance la posibilidad de ser la fuerza más votada y, por tanto, en los meses que quedan hasta los comicios de la próxima primavera les viene bien desligarse de sus hasta ayer socios de gobierno, buscar el voto útil y diferenciar claramente sus propuestas. Las dos partes querían romper y al final, en lo que parece una partida del «juego del mentiroso», ha sido el PP el que ha movido ficha, una vez que la excusa se la habían puesto en bandeja de plata: el pacto, a sus espaldas, por el que CC ha dado su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero para que saque adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2011. Ayer fue el día del intercambio de gruesas palabras, en una estrategia de distanciamiento que hasta Mariano Rajoy abonó aprovechando su intervención en el Pleno del Congreso para defender la enmienda a la totalidad de su grupo contra los Presupuestos de 2011. Pero al mismo tiempo en las filas populares, por ejemplo, no se descartaba que después de las elecciones autonómicas vuelva a rehabilitarse el pacto que ahora entierran. De momento, su decisión es abandonar los cargos políticos que ocupan, una postura que ha provocado importantes tensiones internas en la organización regional. Son muchos los que se quedan sin trabajo y sin coche oficial. El PP tenía bajo su control la vicepresidencia del Gobierno canario y la consejería de Economía y Hacienda, de las que se encargaba su líder en el archipiélago, José Manuel Soria, quien ha anunciado que dimitirá este viernes. Paradojas de la vida, el viernes se votarán los presupuestos que él ha confeccionado y a los que dará su apoyo. Además, el PP canario también ha estado ocupando hasta ahora las consejerías de Agricultura, de Sanidad y de Turismo. Que renuncie a ellas no quita para que, al mismo tiempo, esté dispuesto a seguir dando apoyo a CC para garantizar la estabilidad, ni para que se ofrezca a permanecer «en aquellas consejerías donde se precise su ayuda» hasta que se produzca el traspaso de poderes. En el discurso político, resulta bastante significativo cómo el PP coloca el acento en echar en cara a los nacionalistas canarios que hayan dado su apoyo a Zapatero «a cambio de nada», porque no se está cumpliendo, «ni han exigido que se cumpla», el Plan Canarias, que el Gobierno aprobó hace un año en Las Palmas y por el que se comprometía a acometer una serie de inversiones específicas en las islas por importe de 2.500 millones de euros al año durante una década, como recordó Rajoy ante el Plenario del Congreso. Eso le preocupa más al PP que el alcance de ese acuerdo por las «Aguas canarias» que podría afectar al derecho internacional, y, de hecho, así lo denuncian y de eso se quejan en uno de sus argumentarios internos. Sin embargo, en el regate del balón electoral, consideran más rentable afearle a los nacionalistas canarios que se hayan vendido por nada y que lleven dos años apoyando unos presupuestos de Rodríguez Zapatero que han hecho que el paro se incremento en Canarias hasta «un 91 por ciento». Ante el río revuelto, el PSOE se apresuró a ofrecerse para la estabilidad.

Y Zapatero aplaude

El primero en celebrar el enconado intercambio de golpes entre PP y CC fue el propio artífice de la pelea, Zapatero, que señaló que lo más importante de estos Presupuestos son sus efectos y señaló el provocado en Canarias como el más inmediato.