Zapatero y López comparten que si HB se separa de ETA podrá ir a las urnas

Después de materializar en el Congreso de los Diputados el pacto con el PNV y cerrar una profunda remodelación de Gabinete, tocaba cuidar y mimar al lendakari, cuya figura ha quedado en entredicho tras el acuerdo del Gobierno con los nacionalistas vascos.

Zapatero y Rubalcaba, el pasado viernes, en el primer consejo de ministros del nuevo Gobierno
Zapatero y Rubalcaba, el pasado viernes, en el primer consejo de ministros del nuevo Gobierno

 Por eso el jefe del Ejecutivo cerró a comienzos de semana por teléfono una cita con él para este sábado por la tarde, después del comité federal del PSOE, que bendijo a Marcelino Iglesias como nuevo secretario de Organización del partido. José Luis Rodríguez Zapatero acudió a la reunión escoltado por su nuevo vicepresidente primero y ministro del Interior, el todopoderoso Alfredo Pérez Rubalcaba. Mientras, Patxi López llegó a La Moncloa acompañado de su consejero del Interior, Rodolfo Ares, hombre muy próximo al nuevo portavoz gubernamental.

Durante más de tres horas analizaron la política antiterrorista del Gobierno. En este punto, Zapatero y López coincidieron en considerar que los gestos y pasos dados hasta la fecha por Batasuna son «insuficientes, pero no en balde», como admitió en público el presidente del Ejecutivo el pasado miércoles. De ahí que acordaran mantener intacto el nivel de firmeza frente a la izquierda abertzale. Es decir, que si ETA decide abandonar definitivamente las armas antes de las municipales, los batasunos podrán presentarse a la próxima cita electoral. En caso contrario, se verán obligados y forzados por las circunstancias a demostrar su auténtica separación del mundo etarra, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes gubernamentales.

Estas mismas fuentes negaron a este diario que Zapatero y López abordaran durante el encuentro una eventual entrada del PNV en el Gobierno vasco. Con un escueto «esta cuestión no está prevista» descartaron esta posibilidad. No obstante, según fuentes nacionalistas, el propio jefe del Ejecutivo dejó, en su día, la puerta abierta a este Gobierno de coalición en el País Vasco. La alianza entre López y Antonio Basagoiti funciona «estupendamente bien». Por eso ahora el Gobierno central se opone a una entrada del PNV en el Ejecutivo vasco. Por otro lado, Iñigo Urkullu no consentiría que la Lendakaritza permaneciera en manos socialistas.

Como no podía ser de otra manera, ambos dirigentes analizaron durante su reunión el pacto suscrito con el PNV a cambio de su respaldo a los Presupuestos Generales del Estado de 2011. En La Moncloa se reconoce que el lendakari «ha debido sentirse dolido» no por el acuerdo del presidente con el líder peneuvista, sino por la lectura que del mismo han hecho los medios de comunicación. Estas fuentes insisten en negar que la figura del lendakari quede en entredicho con esta alianza, que permite a Zapatero continuar como inquilino de La Moncloa hasta marzo de 2012.

«Ha estado informado en todo momento del desarrollo de las negociaciones». Sin embargo, esta versión de los hechos contrasta con la facilitada a este diario por fuentes del socialismo vasco. Según el PSE-E, el Gobierno ha excluido a López de sus negociaciones con el PNV. «Sólo lo ha tenido en cuenta a última hora, cuando quedaban los últimos flecos por cerrar», según estas fuentes. «Ahora será difícil que las heridas cicatricen», advirtieron.

Con independencia de ello, el lendakari deberá gestionar los traspasos conseguidos por Urkullu. Entre ellos destaca las políticas activas de empleo. Precisamente, el presidente explicó a López la voluntad del nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, de reformar el sistema público de empleo y las política activas de empleo, cuya competencia será transferida en breve a Euskadi.