Cataluña

El Govern confía en el apoyo de los socialistas pese a sus amenazas

Homs cree que los socialistas lanzan críticas y avisos, pero después se colocan del lado del Govern.

El portavoz del Govern, Francesc Homs, cree que el PSC actuará como «un partido de gobierno»
El portavoz del Govern, Francesc Homs, cree que el PSC actuará como «un partido de gobierno» larazon

Barcelona- Conforme se aproximan las elecciones municipales, se amplifican las distancias entre los partidos políticos, quizá de manera más aparente que real. Eso al menos piensa el Govern de CiU, que está convencido de que las amenazas que verbaliza el PSC contra los nacionalistas son sólo palabrería y no se acabarán materializando. «Su actuación es diferente a sus declaraciones. Por lo tanto, mi pronóstico es que un partido como el PSC acabará optando por la vía que corresponde a un partido de gobierno, que es sentarse en una mesa y echar una mano para salir de la situación económica y financiera actual», afirmó ayer el portavoz del Govern, Francesc Homs, en declaraciones a Efe.
Al Govern no parecen impresionarle las condiciones que a lo largo de esta semana ha ido exigiendo el PSC para colaborar con la Generalitat, a saber, que Artur Mas aparque su deriva soberanista, es decir, que se olvide de dar apoyo a la consulta independentista y que renuncie a la aspiración de un nuevo pacto fiscal en la línea del concierto vasco.
El ex presidente de la Generalitat y primer secretario del PSC, José Montilla, abundó ayer en esta línea de exigencias. «No estaremos al lado del Govern si continúa con la obsesión de mirar hacia el pasado para justificar los recortes de mañana. No estaremos al lado del Govern si los recortes afectan a la salud, la educación o los servicios sociales. Y no estaremos al lado del Govern si recorta un solo euro en políticas sociales de políticas de bienestar y, en paralelo, rebaja los impuestos a quienes más tienen», dijo ayer Montilla en su intervención ante el consell nacional del PSC.
Los socialistas se sienten ofendidos por las críticas que desliza el Govern de CiU a la obra del tripartito. El PSC sospecha que el Ejecutivo de Mas piensa convertir la crisis en «la excusa perfecta» para dar rienda suelta a su programa «neoliberal» y que, además, pretende «desmontar en cuatro años» el sistema de bienestar construido durante décadas.
Montilla está dispuesto a que el PSC preste su apoyo al Govern de CiU, siempre y cuando el Ejecutivo de Mas corrija y deje de airear la sombría situación financiera de la Generalitat tras la gestión del tripartito. «Están en condiciones de rectificar por el bien del país. Si es así, si lo hacen, nos encontrarán dispuestos como siempre, a dialogar, a sumar y a acordar. Si prefieren ir del brazo del PP, estoy convencido de que harán un flaco favor al país y a los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña», afirmó el líder del PSC.
Está claro que los socialistas están interesados en endurecer su tono desde la oposición, pero la verdad es que, hasta ahora, el PSC ha sido el mejor aliado de CiU en el Parlament. Primero facilitó la investidura de Mas y luego apoyó la ley que permitió a la Generalitat aumentar su endeudamiento.

Las explicaciones
La próxima semana se votará en el Parlament una moción a iniciativa de ERC para que se cree una comisión que impulse el pacto fiscal en la línea del concierto. Será entonces cuando se visualice la primera factura entre CiU y PSC. Homs cree que entonces los socialistas catalanes «tendrán que explicar a la opinión pública por qué aquello que consideran bueno para el País Vasco y Navarra creen que es malo para Cataluña».


La restricción presupuestaria
El Govern de CiU va a tener que afrontar una peliaguda negociación para sacar adelante los Presupuestos. En la Generalitat descartan que las conversaciones puedan madurar durante los próximos dos meses, ya que la proximidad de las municipales contamina el clima político. Los socialistas, no obstante, ya comienzan a insinuar algunas de sus condiciones. Reclaman al Govern, por ejemplo, que no ejecute ahora su promesa electoral de eliminar el impuesto de sucesiones porque éste sólo afecta ahora a las rentas más altas.