Una pelea que conduce a la catarsis

Carme Chacón votó ayer en un colegio electoral de Barcelona
Carme Chacón votó ayer en un colegio electoral de Barcelona

Madrid- Se abrieron las urnas, se leyó el resultado y el PSOE se dio de bruces con el peor de los escenarios. ¿Y ahora qué? Toca un Congreso Federal que pase cuanto antes la página del «zapaterismo», elija nuevo secretario general y evite, en la medida de lo posible, que salten todas las costuras del partido. La catarsis será inevitable porque, tras semejante derrota, las bases pedirán cambio y la militancia, un revulsivo.

¿Quién controlará el proceso? Le guste o no al Comité Electoral que hoy mismo quedará disuelto por la vía de los hechos, las riendas del partido vuelven desde hoy a manos de Zapatero, en su calidad de secretario general, hasta que el congreso elija a su sucesor y a una nueva dirección. Ahora bien, con un número uno que no tiene intención de inmiscuirse en el proceso sucesorio y un dos, José Blanco, claramente diezmado por el «caso Campeón», parece que la transición recaerá en buena parte en el secretario de Organización, Marcelino Iglesias, que ejercerá de tal lo que no ha podido o no le han dejado en los últimos meses. La ventaja que en él ven muchos es que Iglesias no tiene aspiración alguna, lo que le confiere una indudable autoridad moral ante un plató en el que se reabrirán viejas heridas y se cobrarán, seguro, facturas pendientes.

 El primer escenario que ha sido descartado es el de un cónclave extraordinario, como querían algunos, con dimisión de Zapatero incluida y la consiguiente constitución de una gestora. El congreso será, sí o sí, ordinario y se convocará en los próximos días. Lo que está por decidir es la fecha. Unos quieren que sea cuanto antes –esto es, a finales de enero, principios de febrero– para evitar que el partido se descomponga. Otros, apuestan por posponerlo hasta después de las elecciones andaluzas de marzo. El plazo máximo que otorgan los estatutos sería julio, pero nadie cree que se llegue tan lejos. Será en todo caso un cónclave difícil e «incontrolable» por más que los notables del PSOE pretendan gobernarlo. Y es que a nadie se le escapa que hoy , tras la pérdida del poder institucional el pasado mayo, la mayoría de los secretarios generales no tienen el control de sus federaciones. Ni el otrora todopoderoso Blanco tiene el dominio absoluto de Galicia, ni Jorge Alarte goza de mando en Valencia, ni Tomás Gómez tiene autoridad plena en Madrid, ni Extremadura en un sólo bloque. Eso por no hablar de Andalucía que llegaría rota en cinco pedazos a un congreso, en el que las bases, sin duda, clamarán por cambio, limpieza y purga.

¿Quién saltará en todo caso al ruedo? Hay dos candidatos practicamente seguros. Uno, Alfredo Pérez Rubalcaba que ha recabado, sin duda, apoyos por las distintas federaciones durante la campaña para pelear por el liderazgo del PSOE. Son muchos los notables que consideran que el ex vicepresidente del Gobierno merece una oportunidad después de haberse dejado la piel durante la campaña y haber dado la cara por el PSOE en el momento más difícil. Además de González, Chaves o Griñán, hay una larga lista que le ha pedido que siga adelante. Su equipo de campaña le anima y, aunque él ha tenido dudas en estos últimos días, hará pública su decisión en las próximas horas. Enfrente tendrá seguro a una Carme Chacón, que aún respira por la herida de unas primarias no celebradas y además no ha dejado de trabajar en estos últimos meses en la búsqueda de apoyos a la espera de la derrota de Rubalcaba en las urnas. Son los dos fijos de la quiniela, aunque podría haber sorpresas. Todos dan por hecho que el próximo será un congreso como el XXXV, con varios aspirantes.

El primer guiño: hablar castellano
Los socialistas han perdido muchos votos en Cataluña, pero Carme Chacón entiende que tiene las manos libres para llevar a cabo sus ambiciones: asaltar el liderazgo del PSOE. La hasta ahora ministra de Defensa ha medido con discreción sus movimientos. Apenas se había pronunciado sobre sus intenciones hasta esta campaña electoral, en la que deslizó una pregunta al aire en la que dejó claras sus intenciones: «¿A ver quién se atreve a decir que una mujer de Cataluña no puede liderar el PSOE»?. Al día siguiente compartía mitin y mimitos con Rubalcaba. Y anoche no dudó en utilizar el castellano durante buena parte de su discurso. Otro gesto de sus intenciones es que durante la campaña dijo que participará «activamente» en el congreso del PSC de noviembre, de cara a unir a las distintas familias de la formación. El objetivo es lograr un PSC fuerte como herramienta para presionar al PSOE. De momento, nunca han votado distinto en el Congreso, pero está contemplado en las bases de la nueva hoja de ruta.

 

¿Quién es quién en el PSOE?
ZAPATERO
Celebradas las elecciones, Zapatero recupera desde hoy y hasta la celebración del congreso que elija nuevo secretario general el control del PSOE que cedió a Rubalcaba.
FELIPE GONZÁLEZ
El ex presidente del Gobierno, ajeno a la vida orgánica del PSOE desde hace años, ya ha dado su apoyo públicamente a Rubalcaba para que puje por el liderazgo. Es su apuesta.
TOMÁS GÓMEZ
No lo dice en público, pero sí decenas de veces en privado. El secretario general del PSM no está con Rubalcaba, pero tampo con Chacón. Está con él mismo. Puede ser un aspirante al congreso.