Historia

Cayetana y Carmen Franco duquesas de vacaciones por Jesús MARIÑAS

La mitad de julio marca la diáspora, acentuada hoy por la boda de Carla Goyanes. Se celebrará con la incógnita de si el ritual religioso será semi-secreto, en las iglesias de Casares o Manilva a media mañana, y dejando para el anochecer sólo la lectura de una especialísima Bendición Pascual como las que suele facilitar Paloma Gómez Borrero.

Carla Goyanes se casa hoy en Marbella con Jorge Benguria
Carla Goyanes se casa hoy en Marbella con Jorge Benguria

Ya es «best-seller» con su libro sobre fantasmagoría romana, qué no sabrá ella. Deberían nombrarla guía honoraria de San Pedro porque conoce los secretos vaticanistas, cada rincón y esquina, como antaño lo hizo Roger Peyrefitte, a quien acabaron expulsando por escribir «Las llaves de San Pedro», tan demoledoras para la corte papal.
Nuria Espert, junto al escenógrafo Ezio Frigerio, desmadraron monumentos de la operística iglesia de la Plaza del Popolo durante el estreno de la obra «Tosca» en el Teatro Real. El final del primer acto semeja la apoteosis de la revista por la abundancia de brillos metálicos que contrastan con la oscuridad ambiental. La del martes fue una noche con división de opiniones donde Ruíz-Gallardón acudió acompañado de sus hijos Alberto e Ignacio «porque Mar ya está en Nerja, nos reuniremos a finales de mes», le comentó a un Antonio Garrigues Walker cuya refinada esposa lucía escayola en el brazo derecho: «Un traspié casero», aseguró ante Eulalia y José María Álvarez del Manzano, al fin juntos. Con un calor ambiental insoportable, supuso una interesante recuperación del último trabajo directivo de la Espert, casi homenaje a su marido e inspirador, Armando Moreno.
En otros derroteros andan las apuestas sobre si será marfileño o blanco roto el traje de novia que Rosa Clará ha diseñado para la atlética figura de Carla Goyanes. El casorio andaluz puso en Marbella y aledaños el cartel de completo, lo que supone el primer lleno estival. Parece que la temporada promete y bien lo demuestran Cayetana de Alba –ya afincada en San Sebastían con un fisioterapeuta a cuestas que le da sesiones diarias para mantener el genio y el cuerpo pimpantes y coloristas–, y Carmen Franco que, animada por sus hijos, dio marcha atrás en su pretensión de no pisar Meirás ningún verano más. De ahí que llegue a finales de julio con su hijo Jaime, el nieto que vendrá de perfeccionar idioma en Francia, y Marta, la dulce compañera del menor ya encauzada en el camino de la perfección. El chico sentó la cabeza por amor como un día la perdió por la barcelonesa y escaladora Eva, tan dañina. Físicamente no parece el mismo: con kilos y cabeza recuperados –tras el infierno de adicciones públicamente reconocidas que padeció– es todo un ejemplo de volver a empezar.