La crisis duplica la demanda de alimentos en los últimos tres años

El presidente del Banco de Alimentos de Sevilla, Juan Pedro Álvarez, en el almacén de la entidad
El presidente del Banco de Alimentos de Sevilla, Juan Pedro Álvarez, en el almacén de la entidad

Sevilla- Al margen de las cifras oficiales que ofrecen las administraciones públicas, las ONG toman el pulso de la crisis y captan a pie de calle su cruda realidad. Una de ellas, el Banco de Alimentos, se encuentra literalmente desbordada ante el aluvión de peticiones que recibe debido a que cada vez más sevillanos carecen de los recursos más básicos para vivir.
Según el presidente de la entidad, Juan Pedro Álvarez, la crisis ha duplicado la demanda de alimentos en los últimos tres años. De hecho, actualmente se atiende a unas 40.000 personas, a través de los diferentes centros asistenciales a los que surte esta organización. Un número «realmente escaso», a su juicio, si tenemos en cuenta las cifras que la crisis está dejando en la ciudad: más de 200.000 parados, 89.000 familias con todos sus miembros desempleados, 60.000 personas sin ningún tipo de subsidio y otras 60.000 que viven en una situación de pobreza extrema, con unos ingresos inferiores al 20 por ciento de la renta media disponible –cifrada en 7,5 euros diarios–.
La recepción de alimentos también ha bajado notablemente. Álvarez alerta de que las grandes empresas «han suprimido la ayuda que antes nos daban», por lo que los responsables del Banco de Alimentos han tirado de ingenio y han acudido a empresas medianas y pequeñas que sí colaboran asiduamente. Actualmente, el número de empresas colaboradoras fluctúa entre las 200 y las 300, en función de la época del año. Sin embargo, a pesar del clima de apreturas y desesperanza, Álvarez destaca que la sociedad sevillana «sigue siendo bastante solidaria» y que, cada vez que se convoca una recogida de alimentos, «la gente responde de una manera muy positiva».
Tanto es así que la entidad espera cerrar el año con un 10 por ciento más de alimentos recibidos en relación a 2010. Álvarez augura que se superarán los cuatro millones de kilos repartidos a final de año, mientras que el año anterior fueron 3.740.000. El Banco de Alimentos recibe una media de 200.000 kilos al mes, entre alimentos perecederos y no perecederos. A través de un programa de la Unión Europea –dividido en cuatro fases que tienen lugar en mayo, julio, octubre y diciembre– se reciben unos 400.000 kilos de alimentos en cada una de ellas.
La crisis también ha propiciado un cambio en el perfil de los demandantes. «Antes atendíamos a personas que se encontraban en una situación de exclusión social, fundamentalmente con problemas de alcoholismo y adicciones. Ahora nos llegan parados que no tienen recursos suficientes para alimentarse», sostiene Álvarez. También se han producido cambios en el suministro a las Cáritas parroquiales. Antes de la crisis, el Banco de Alimentos colaboraba con dos o tres Cáritas de barrios conflictivos, puesto que en el resto de parroquias era suficiente la recaudación de las colectas. Ahora se reparten alimentos en más de 60 Cáritas.
Ante este panorama, la organización apenas tiene el apoyo de las administraciones. «Recibimos una ayuda muy escasa del Ayuntamiento y prácticamente nada de la Diputación Provincial y de la Junta», sostiene Álvarez, quien agradece la colaboración de entidades privadas «como la Real Maestranza y alguna caja de ahorros» para afrontar el día a día. En esta línea, critica que las organizaciones sociales «llegan a donde no lo hace la administración», por lo que sugiere que éstas «se dediquen a lo más básico porque hay muchas necesidades urgentes».