Rubalcaba recurre a los éxitos contra ETA para eludir hablar del «Faisan»

En una sesión de control en la que Gobierno y PP se tiraron los trastos a la cabeza no podía faltar la dosis semanal del presunto «chivatazo» a ETA.

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Esta última pregunta es ya un clásico del popular Ignacio Gil Lázaro, que se ha convertido en la peor pesadilla del vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ayer utilizó el recurso de usted pregunte lo que quiera que yo contestaré lo que me da la gana. No obstante, los populares sentenciaron que este caso «es ya la tumba política» del vicepresidente y que Zapatero está «obligado a cesarle de inmediato». Todo esto se lo espetó Gil Lázaro al mismo tiempo que le acusó de mentir cuando dijo que desconocía que se iba a producir una operación contra el «aparato de extorsión» de la banda el día que se produjo el «chivatazo» y que por eso no informó a Zapatero. «El presidente está obligado a cesarle de inmediato y si no lo hace demostrará que algo inconfesable le une a Rubalcaba y que comparte con él la X del Faisán», añadió el diputado del PP. En su respuesta, el titular de Interior se limitó a recordar que, en 2006, el Gobierno no creyó a ETA durante aquella tregua, y se preguntó «¿cree usted que las detenciones de los años posteriores a la tregua son fruto de meses en el ‘‘dolce far niente''?». La crónica de Rubalcaba que no tenía mucho que ver, más bien nada, con la pregunta del diputado del PP dio pie a este último para interpretar la respuesta como una nueva «evasiva».