El terrorismo islamista golpea a la nueva Rusia

Un atentado perpetrado ayer en el aeropuerto moscovita de Domodedovo, el mayor de Rusia, dejó un saldo de 35 muertos y 180 heridos, 43 de ellos en estado grave.

Atentado suicida en un aeropuerto de Moscú
Atentado suicida en un aeropuerto de Moscú

"De las personas hospitalizadas, cuatro se encuentran en estado muy grave, 39 están graves, 56 de mediana consideración y 11 evolucionan satisfactoriamente", precisa el comunicado oficial, citado por la agencia Interfax. Muchos de los heridos fueron ingresados con heridas de metralla, ya que el artefacto explosivo llevaba piezas metálicas paralizadoras. Entre los heridos, hospitalizados en diversos centros, hay ocho extranjeros, indicó el Departamento de Sanidad de la capital rusa, informó el canal "Rossía 24". Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia, la cifra de heridos, entre hospitalizados y personas que recibieron atención ambulatoria, asciende a 180.

Un portavoz de esa misma cartera indicó que hasta las 7.00 hora local (04.00 GMT) de las 35 víctimas mortales quedan nueve por identificar. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, declaró que la dirección del aeropuerto de Domodédovo debe responder por las infracciones en materia de seguridad. "Lo que ocurrió demuestra que se infringieron de forma evidente las normas de seguridad. No es tan sencillo introducir (en un aeropuerto) tal cantidad de explosivos. Por ello deben responder todos aquellos que tienen algún vínculo con la compañía que toma las decisiones allí, así como la propia dirección del aeropuerto", dijo.


En una entrevista al diario "Védomosti", algunos de cuyos extractos fueron emitidos por el canal "Rossía 1", Medvédev declaró que "es un atentado, es una desgracia, es una tragedia".
"A juzgar por el lugar en el que ocurrió y por otros signos indirectos, se trató de un atentado terrorista bien preparado, con el objetivo de causar el mayor número posible de víctimas mortales", agregó. El portavoz oficial del Comité Nacional Antiterrorista, Nikolái Sintsov, declaró que "las medidas de seguridad en Domodédovo eran insuficientes, de lo contrario no habría ocurrido nada". "Faltaban detectores de metales y allí donde los había, algunos no funcionaban. El acceso al recinto del aeropuerto de hecho era libre y cualquiera podía introducir un bolso evitando el control", declaró.
 

El atentado, ocurrido a las 16.32 hora local (13.32 GMT), fue perpetrado en una zona común de acceso libre en la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto.

Las imágenes grabadas por los pasajeros con sus cámaras o teléfonos móviles y ofrecidas por la televisión mostraron una densa capa de humo bajo la cual se amontonaban los cuerpos sin vida de varias personas, y cómo se trasladaba a los heridos en carritos portaequipajes. La explosión tuvo una potencia equivalente a entre 2 y 5 kilos de trilita y tuvo lugar en medio de una aglomeración de cientos de personas que esperaban la llegada de familiares y amigos de una treintena de vuelos, la mitad internacionales.

Investigación judicial

El Comité de Instrucción incoó un proceso penal por terrorismo, según informó su portavoz, Vladimir Markin, que después aseguró que todo indica que el atentado fue cometido por un terrorista suicida. «Ahora se está tratando de establecer su identidad y de qué manera llegó al aeropuerto» el supuesto terrorista, declaró. Además, Markin añadió que «la investigación presta especial atención a esclarecer cómo se logró introducir el artefacto explosivo en el aeropuerto y cómo actuaron los agentes de los Servicios de Seguridad», indicó.

Según un portavoz anónimo de las Fuerzas de Seguridad, la cabeza del supuesto suicida, de apariencia árabe, fue hallada en la zona del aeropuerto donde se produjo la explosión. «Ha sido hallada la cabeza de un hombre de apariencia árabe, de entre 30 y 35 años, que posiblemente activó el artefacto explosivo», precisó la fuente, citada por Interfax.

Según otras fuentes, los cuerpos de seguridad tenían información sobre la posible llegada a la región de Moscú de hasta tres terroristas, entre ellos una mujer, previsiblemente una «viuda negra», como se conoce a las esposas o hermanas de guerrilleros caucásicos abatidos por las fuerzas federales. La Policía supone que el terrorista entró en la terminal de llegadas, donde los controles son mucho menos rigurosos que en la de salidas, llevando un cinturón con explosivos o bien una bolsa con la bomba.

Mientras, diarios digitales barajaron la posibilidad de que el terrorista llegara en un avión y activara el artefacto explosivo en el aeropuerto tras no lograrlo hacer en pleno vuelo, como en agosto de 2004, cuando un doble atentado mató a casi cien personas a bordo de dos aviones.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, ordenó redoblar las medidas de seguridad en las principales terminales de transporte de todo el país y canceló su visita al Foro Económico de Davos (Suiza). «Los organizadores serán perseguidos y castigados», dijo Medvedev, quien transmitió su solidaridad a los familiares de las víctimas mortales del atentado.

El jefe del Kremlin, que ha criticado con dureza en los últimos meses al Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) y a las autoridades de la región del Cáucaso Norte por la falta de resultados en la lucha antiterrorista, criticó el hecho de que «ni de lejos se cumplen las medidas de seguridad» y ordenó que se «tomen medidas».

A su vez, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, que llegó a la Presidencia en 1999 con promesas de mano dura contra el terrorismo islamista, ordenó a la ministra de Sanidad que ofrezca ayuda económica a los afectados y sus familiares. El Comité Nacional Antiterrorista emitió un comunicado en el que llamó a todos los rusos «independientemente de su origen étnico» a «hacer frente al terrorismo».

En Domodedovo operan 76 compañías rusas y extranjeras, incluida la española Iberia, cuyo último vuelo fue desviado al aeropuerto moscovita de Vnukovo y aterrizó sin contratiempos.
Hasta el aeropuerto habían llegado en la media hora anterior a la explosión aviones procedentes de Londres y Bruselas, así como Grecia, Ucrania y Egipto. Al cierre de esta edición, no había datos precisos de la nacionalidad de las víctimas, si bien algunas fuentes señalan que entre los muertos había dos ciudadanos británicos.

El aeropuerto moscovita de Sheremetyevo y el de Pulkovo, en San Petersburgo, reforzaron sus medidas de seguridad tras el atentado. El aeropuerto de Sheremetyevo procedió, además, a recibir parte de los aviones que tenían prevista su llegada al de Domodedovo, evacuado parcialmente por las Fuerzas de Seguridad tras el estallido de la bomba en el mayor aeródromo ruso.

El atentado ocurrió varias semanas después de que Rusia obtuviera el derecho a organizar por primera vez la Copa Mundial de Fútbol en 2018, lo que muchos gobiernos consideran un gran riesgo debido a la inestabilidad de este país. Por esta razón, las autoridades rusas han descartado la celebración de partidos mundialistas en la explosiva región del Cáucaso norte, el mayor centro de actividad terrorista del país.

Antecedentes

El atentado de ayer ha sido el más grave acto terrorista cometido en Rusia desde marzo de 2010, cuando un doble atentado suicida cometido por dos jóvenes caucásicas se cobrara la vida de 40 personas y dejara más de un centenar de heridos en dos estaciones del metro moscovita. Ap


La OTAN ofrece a Moscú reforzar la cooperación antiterrorista
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, condenó ayer el atentado y ofreció a Rusia reforzar la cooperación con la Alianza Atlántica en materia de lucha contra el terrorismo. «Estamos juntos en esta lucha. Por eso, en el Consejo OTAN-Rusia tenemos que reforzar nuestra cooperación en la lucha contra el terrorismo», dijo Rasmussen en un comunicado. Las muestras de condolencia y solidaridad también llegaron de todos los países de la Unión Europea y EE UU. El presidente Barack Obama condenó «firmemente» el atentado y mostró su solidaridad con el pueblo ruso, así como su compromiso de mantener una estrecha colaboración entre los dos países en la lucha contra el terrorismo. Prácticamente en los mismos términos mostró sus condolencias el Gobierno español.