Europa

La segunda llegada de Barack Obama por Kemal Dervis

La segunda llegada de Barack Obama; por Kemal Dervis
La segunda llegada de Barack Obama; por Kemal Dervis

La pugna fue difícil, pero el presidente estadounidense, Barack Obama, ha ganado las elecciones. La pregunta ahora para Estados Unidos y para el mundo es ¿qué hará Obama con un nuevo mandato de cuatro años? No fue fácil ganar la reelección en un contexto de desempleo de casi el 8% y una economía todavía débil. Muchos líderes fueron derrotados debido al descontento económico. Aunque el desastre financiero estalló durante la Administración de George W. Bush, después de ochos de presidencia republicana, Obama tiene que asumir la carga de una recuperación raquítica. Ganó no sólo por su extraordinaria resistencia personal, sino también por un número importante de votantes de clase media, que, si bien no estaban satisfechos con el ritmo del avance económico, sintieron que la presidencia de Obama les ayudaría más que las políticas promovidas por Mitt Romney. Además, la actual transformación demográfica de Estados Unidos dificulta más a los candidatos que no logran establecer un diálogo con los latinos y otras minorías –algo que Romney particularmente no logró hacer– ganar en todo el país.
Obama emprenderá su segundo mandato en un momento en el que la economía mundial está en una encrucijada. En los Estados Unidos la recuperación raquítica y dispar se ha sostenido con políticas monetarias extraordinariamente expansivas y continuos y grandes déficits fiscales. Mientras que las arcas corporativas controlan enormes sumas de efectivo, la inversión privada se estanca. En Japón, la gestión económica sólida es difícil de lograr, mientras que los primeros ministros se suceden a un ritmo acelerado. Del mismo modo, Europa está sobreviviendo gracias a las maniobras inteligentes y promesas de intervención ilimitada en los mercados de deuda soberana del presidente del Banco Central Europeo, Mario Dragui. No obstante, el desempleo está en su nivel máximo de las últimas décadas y el crecimiento prácticamente se ha paralizado, incluso en Alemania, mientras que las economías en dificultades del sur están sumidas en una profunda recesión. Además, la situación en Grecia se ha vuelto insostenible; Grecia es un país pequeño, pero un colapso total podría tener efectos financieros y psicológicos muy negativos en todos lados.
La economía mundial es interdependiente: los problemas en algún lugar importante se transmiten globalmente. Estados Unidos no puede determinar por sí solo el futuro de la economía global, no obstante, el curso que ha tomado ese país tiene una enorme importancia, dado que sigue siendo la economía más grande del mundo y mantiene una considerable influencia en instituciones o foros como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el G-20. Las ideas estadounidenses siguen afectando al debate político mundial. Entonces, ¿cuáles deberían de ser las prioridades en materia de política económica del segundo mandato de Obama? A pesar de las dificultades que encara la economía global, hay una gran cantidad de recursos que se pueden invertir en Estados Unidos, China, Alemania y otros lugares. Sin embargo, el crecimiento económico sostenible requiere que aquellos que tienen recursos para invertir realmente los inviertan. Y ello sucederá sólo hasta que haya una recuperación generalizada de la clase media y de los grupos de bajos ingresos en las economías avanzadas, incluidos los Estados Unidos, que pueda generar un repunte prolongado de la demanda que esperan los inversores. Todavía hay grandes rendimientos que obtener –los impuestos actuales sobre el capital no son demasiado altos, y los créditos baratos están disponibles para el sector corporativo–. No obstante, la concentración del ingreso en los niveles más altos –por ejemplo, más del 90% de las ganancias del crecimiento económico estadounidense de 2011 se quedaron en el 1% que gana más– está obstaculizando la recuperación generalizada y deja a la política macroeconómica entre el camino del «estímulo» continuo y el de los peligros de una deuda pública creciente y burbujas de activos creadas por tasas de interés históricamente bajas. En otras palabras, una distribución del ingreso más equilibrada no sólo es una cuestión social o ética, sino que es crucial para tener buenos resultados macroeconómicos y de hecho para el éxito corporativo de largo plazo. Esto es vital para muchos países, sobre todo para China y los Estados Unidos. Además, se requiere urgentemente –en los Estados Unidos y globalmente– una formación y educación apropiadas. Sin la cualificación necesaria en nuevas tecnologías, muchos trabajadores sencillamente no estarán aptos para obtener ningún empleo. Un beneficio clave de mejorar ampliamente la educación es que también ayuda a resolver el problema de la distribución del ingreso. Finalmente, se necesita una cooperación internacional efectiva. El actual superávit en cuenta corriente de China ha disminuido, pero ahora Europa del norte tiene un superávit de 500.000 millones de dólares, mientras que la demanda en Europa del sur está cayendo y los Estados Unidos tienen un déficit de casi 500.000 millones de dólares. El desafío a largo plazo que supone el cambio climático y los patrones climáticos extremos también demandan una cooperación global y una nueva actitud después de las elecciones que conduzca a una mayor participación de los Estados Unidos, que a su vez podría desencadenar una revolución de energías limpias multifacética, lo que estimularía las inversiones creadoras de empleos y un nuevo ciclo de crecimiento.
Después de la larga y dura batalla electoral en los Estados Unidos, es tiempo de reformas políticas exhaustivas. Esperemos que el Congreso estadounidense también lo entienda así y respalde las medidas que podrían ayudar a millones de personas en los Estados Unidos y en todo el mundo.

 Kemal Dervis
Fue vicepresidente del Banco Mundial y actual vicepresidente de la Brookings Institution