Sarkozy no cede a la presión sindical contra la reforma

Ni la presión de la calle ni los repetidos llamamientos de la oposición engrandecida por la radicalización de las protestas han hecho cambiar de opinión a Nicolas Sarkozy. En las últimas semanas ha sido el más silencioso, dejando a su primer ministro, François Fillon, y al resto de su gabinete gestionar el conflicto

Trabajadores bloquean con una barricada el acceso a la refineria de Frontignan-la-Peyrade, Francia
Trabajadores bloquean con una barricada el acceso a la refineria de Frontignan-la-Peyrade, Francia

Pero ayer, el presidente francés dictó sentencia en vísperas de una nueva jornada de huelgas y de manifestaciones; además del voto en el Senado de su tan contestado proyecto, que finalmente se ha pospuesto, en el mejor de los casos, para el jueves próximo ante la pila de enmiendas, 503, todavía por examinar.

«Esta reforma es esencial, Francia se ha comprometido y la llevará a cabo como nuestros amigos alemanes lo hicieron hace y algunos años» afirmó Sarkozy desde Dauville, al inicio de una cumbre internacional sobre seguridad junto a la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente ruso, Dmitri Medvedev.

El retraso de la votación juega en contra del Ejecutivo galo, que querría despachar la espinosa cuestión en esta semana y conseguir su adopción definitiva por el Parlamento antes de finales de octubre.

Esta prórroga inesperada y la firme posición de Nicolas Sarkozy no han hecho sino reforzar a los sindicatos en su idea de endurecer aún más el pulso que mantienen contra el Gobierno, desafiado también por el movimiento estudiantil, que ayer degeneró en las ciudades de Lyon y París en revueltas callejeras y violentas reyertas con la Policía. Además, la entrada en juego de los camioneros ha contribuido a sembrar el caos en algunos puntos clave para la economía del país como los depósitos de carburante o los centros industriales y de distribución.

Bloqueos

Desde primera hora de la mañana, las acciones de bloqueo provocaron importantes colapsos del tráfico rodado en grandes ejes de todo el país, así como en las entradas a la capital. Un movimiento que los sindicatos del sector cuentan con radicalizar hoy junto a los transportes donde se prevén numerosas cancelaciones aéreas, del 50 % en el Aeropuerto de Orly, con consecuencias en las conexiones con España.

Sin embargo, el ministro galo de Industria, Christian Estrosi, descartó la posibilidad de que Francia se bloquee y aseguró que se recurrirá a los "medios necesarios"para evitarlo. De hecho ese es el mayor temor de la población, que ya ayer empezó a mostrar un creciente malestar por los atascos, las largas esperas y la falta de carburante en cerca de mil estaciones de servicio y pese a que, según los últimos sondeos, más de seis de cada diez franceses apoyaría la movilización sindical cuya unidad podría dislocarse tras el voto del Senado pues cada vez son más las centrales reticentes a continuar las protestas una vez que la ley haya finalizado el trámite parlamentario.


Francia recurre a sus reservas de crudo
Francia comenzó ayer a hacer uso de sus reservas de petróleo de emergencia a medida que un número creciente de estaciones de servicio empezaron a quedarse sin combustible al iniciarse la segunda semana de huelga que mantiene bloqueados puertos y refinerías en protesta por la reforma de las pensiones. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que Francia cuenta con reservas de crudo suficientes para cubrir el consumo de 98 días y que ya ha comenzado a utilizar el «stock» de emergencia destinado a la industria.