Arzuaga conquista París en solitario

Fue la única española en el «Prêt-à-Porter»

Los diseños en blanco y negro y los colores estivales fueron la apuesta de Arzuaga en París
Los diseños en blanco y negro y los colores estivales fueron la apuesta de Arzuaga en París

A Amaya Arzuaga la inspiración le llega trabajando. También es de las que piensa que una creación te conduce a otra. Así explica el origen de la nueva colección que acaba de presentar en París. «La idea del desfile anterior –bajo la imponente vidriera del Grand Palais– forzosamente te conduce a un punto. Y a partir de ahí, buscas, investigas» cuenta a LA RAZÓN la diseñadora burgalesa que, por tercera vez, participa en la Semana del Prêt-à-Porter de la capital francesa.

El resultado: una colección para la próxima primavera-verano «muy etérea y liviana». A imagen del escenario elegido para mostrar sus creaciones: un podio asomado al Sena que crea la ilusión de una pasarela suspendida sobre el río. Como suspendidos de un sólo punto desfilaban los vestidos concebidos a partir de una doble idea de patronaje, en la que la silueta se despega del cuerpo y los volúmenes recrean los plisados de un acordeón. El largo «corto», muy por encima de la rodilla, tanto en vestidos tubo, monos-mini y pantalones, junto a escotes vertiginosos, son el eje conductor de una colección donde predominan los tonos pastel y en la que, una vez más, Arzuaga sorprende por su dominio del corte y la experimentación con los materiales, en busca de su ergonomía.

Los colores estivales contrastan con los clásicos blanco y negro de Arzuaga, que no ha renunciado a sus recurrentes bicolores, aunque conseguir las tonalidades en esta ocasión ha sido más difícil, reconoce, dada la ligereza de las prendas. Sus composiciones resultan de patrones geométricos y una estética gráfica inspirada en el constructivismo racionalista como las minifaldas realizadas en rafia, uno de los tejidos más complicados de trabajar según la creadora, para quien desfilar en los salones parisienses es «un reto y un orgullo», aunque confiesa «sufrir mucho».

«París me impresiona», asegura. Sin embargo, cada temporada puede presumir de una mejor acogida entre el público y los clientes. «Sobre todo de los países emergentes, porque Occidente, es verdad, no está atravesando un buen momento», cuenta. Pese a ello, y pese a que desfilar en París le cuesta «un gran esfuerzo económico», Amaya Arzuaga no ha querido prescindir de este escaparate internacional en el que ha sido la única diseñadora española en mostrar sus creaciones. Eso sí, arropada de colegas patrios como el catalán Antonio Miró o Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España.


LUMINOSIDAD EN TONOS PASTEL
Entre ligeros tejidos semitransparentes y formas etéreas, la colección primavera-verano 2012 de la burgalesa causa furor en «la cité de la mode». Los colores más suaves de la paleta se deslizan entre pliegues, rafia, punto transparente, gazar con lino y superposiciones. El resultado: faldas y vestidos cortos para una mujer sencilla pero sensual.