Un apretón de manos sin precedentes

LONDRES- Sesenta años en el trono dan para muchas recepciones. Pero la de ayer no fue ni muchos menos una más para Isabel II. Tampoco lo fue para Irlanda del Norte. Al fin y al cabo, no todos los días la soberana estrecha su mano al que en su día fue líder de un grupo terrorista que quiso acabar con todo aquello que representara a la corona británica. A todos los momentos históricos que han marcado el proceso de paz en el Ulster hay que sumar uno más: el día que Isabel II saludó sonriendo a Martin Mc Guinness.

Hace tan sólo quince años, nadie se habría atrevido si quiera a imaginar la foto. Pero ayer no sólo hubo una sino dos. Primero los protagonistas se reunieron en privado, acompañados por un reducido grupo de personas, entre las que se encontraban el presidente de Irlanda, Michael D. Higgins, y el ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson. Hasta el último momento se barajó la posibilidad de que las cámaras de la BBC mostraran la imagen histórica, pero el Palacio de Buckingham explicó luego que no se harían públicas debido a que era una cita personal.

No importó, porque minutos más tarde la comitiva recorrió una exposición de pintura en el Teatro Lirico de Belfast y allí, ante los ojos de todo el mundo, se despidieron afectuosamente con otro apretón de manos. «Adiós y que Dios la bendiga», le dijo en gaélico el republicano.

El encuentro entre los dos fue posible gracias a Cooperation Ireland, una de las muchas organizaciones benéficas que trabajan por integrar a los dos bandos, que durante años se han enfrentado en el Ulster. Los unos, a favor de seguir perteneciendo a la corona británica. Los otros, a favor de tener una isla de Irlanda sin divisiones entre norte y sur.

Una sociedad dividida
Y es que, a pesar de que en la política los anglicanos y los católicos han conseguido formar un histórico Gobierno de coalición, en la calle, la sociedad se muestra aún muy dividida. Prueba de ello fueron las pintadas que lucían ayer en la casa de McGuinnes.

«Marty, cómo te atreves», «Judas» o «traidor» fueron algunos de los mensajes que le dejaron los seguidores del ala más radical de su partido, muy críticos con el viaje que hizo la reina a la provincia para celebrar su Jubileo.

Uno no se puede olvidar que, aunque el católico figuraba ayer como viceprimer ministro del Ejecutivo norirlandés, lo que hizo que el día fuera histórico era su cargo como «número dos» del Sinn Fein, brazo político del ya inactivo Ejército Republicanos Irlandés (IRA), el mismo grupo terrorista que en 1979 hizo saltar por los aires el barco de Lord Mountbatten, primo de la reina.
«Soy plenamente consciente de que represento a una comunidad profundamente herida por la violencia del Estado británico durante muchos años», explicó McGuinness, que, en privado, recalcó a la soberana la importancia que suponen «liderazgos fuertes» en el proceso de paz. «Para mí es una oportunidad de ofrecer la mano de la paz y la reconciliación a la comunidad unionista», añadió luego.

En la calle, quizá también algún día, gente anónima, madres que han perdido a sus hijos u hombres que han perdido a sus hermanos puedan darse también la mano simplemente para saludarse con respeto y sin que ese gesto signifique que tienen que estar de acuerdo.

 

Martin McGuinness / viceprimer ministro del UIster
«Seguiré siendo republicano»

Martin McGuinness es el viceprimer ministro del Ulster. El católico es además el «número dos» del Sinn Fein, brazo político del ya inactivo IRA. «Soy un republicano irlandés ahora y lo seguiré siendo después de mi encuentro con la reina Isabel», agregó. «Seguiré defendiendo la libertad, la justicia y la paz con la misma pasión».