Un robo maestro

Desaparecen obras de Picasso, Monet y Matisse del museo Kunthaus de Rotterdam

«Mujer leyendo en negro y amarillo» (1919), de Matisse
«Mujer leyendo en negro y amarillo» (1919), de Matisse

Cuando sonaron las alarmas y la Policía se personó en el museo Kunsthal de Rotterdam (Holanda) ya era demasiado tarde. En las paredes del centro de arte habían quedado siete huecos: los cuadros habían desaparecido de su emplazamiento y sólo figuraban las cartelas con el nombre de la obra. Los cuadros robados ayer son: «Cabeza de arlequín», de Pablo Picasso (1971), «Mujer leyendo en negro y amarillo» (1919) de Henri Matisse, «El puente Waterloo de Londres» y «El puente de Charing Crosse de Londres» (1901), de Claude Monet, «Mujer delante de una ventana abierta, llamada la novia» (1888), de Paul Gauguin, «Autorretrato», de Meyer de Haan, y «Mujer con los ojos cerrados» (2002), de Lucian Freud, todos ellos pertenecientes a la prestigiosa colección Triton, propiedad del matrimonio holandés Willem y Marijke Cordia, y que por primera vez se exponían en público. Se trata de una de las doscientas muestras más importantes de arte contemporáneo y cuyos fondos se exhibían como parte de la celebración de los veinte años de vida del museo holandés.

Cerrado al público
La Policía, casi hermética, apenas ha facilitado información sobre el «modus operandi» del robo, uno de los más importantes en el mundo del arte, tanto por el número de obras como por la autoría de las mismas. El centro ha sido cerrado al público y algunos desperfectos, tanto en una de las puertas laterales del edificio como en el techo, delatan que por ambos sitios habrían penetrado los ladrones. Desde la dirección del centro el golpe ha sido definido como «una operación bien planificada». Asimismo, se aseguró que la colección está «muy bien documentada», por lo que se cree que es bastante improbable que las obras se hayan robado con fines de venta. Se piensa, más bien, en un robo por encargo y en la posibilidad de pedir un elevado rescate por su vuelta a Rotterdam, dada la categoría de los cuadros.

Se da la circunstancia de que hace una semana, un lienzo de Rothko fue pintado a plena luz del día en la Tate Modern de Londres. Llegó a la sala, sacó un rotulador negro y garabateó un texto apenas inteligible. Los expertos aseguran que se podrá borrar, aunque la pigmentación utilizada por el artista complicará que vuelva a lucir como antes de la peculiar «action painting».

Los marcos, de recuerdo
No es la única vez que unos ladrones consiguen un botín de arte de valor incalculable. En 2010 el Museo de Arte Moderno de la Villa de París sufrió un robo espectacular: el asaltante se llevó las telas y dejó arrinconados los marcos de obras de Picasso, Matisse, Braque, Modigliani y Léger. No saltaron las alarmas.