Al Gobierno se le ha ido la mano por Sergio ALONSO

Al Gobierno se     le ha ido la mano, por Sergio ALONSO
Al Gobierno se le ha ido la mano, por Sergio ALONSO

A estas alturas de la vida, es difícil, muy difícil, que alguien pueda vincular al que esto escribe con la corte de aduladores que rodea, como si de una nube de mosquitos se tratara, a la todopoderosa industria farmacéutica. Más de una, de dos e incluso de diez veces, he apuntado a los laboratorios, aquí y en otros foros, como posibles nichos de ahorro, a la vista de la evolución del gasto sanitario.

Lo hice con Ángeles Amador, lo repetí con José Manuel Romay, lo denuncié con Celia Villalobos e insistí con la idea bajo los ministerios de Ana Pastor, Elena Salgado y Bernat Soria. La historia, cómo no, se ha repetido con Trinidad Jiménez. Aquí se denunció, por ejemplo, la inmoralidad de que durante algunos meses se produjera una brecha de hasta ocho puntos entre la marcha de la economía –el PIB nominal– y el incremento de la factura pública en medicamentos. Ningún proveedor público obtuvo tanto beneficio como los laboratorios durante aquellos lapsos de 2009.

El que esto escribe era, por tanto, partidario de medidas drásticas para atajar la sangría, vía recortes o vía descuentos. También se denunció aquí que el decreto de los 1.500 millones era, en realidad, una engañifa, en la que cayeron unos consejeros de salud que no pasarán a la historia por sus grandes gestas.

Pero una cosa es reducir los beneficios de la industria para acompasarlos a los duros tiempos, cuestión loable, y otra, esquilmarles como se ha hecho por medio de un «tijeretazo» desorbitado. Una cosa es que se impida a la industria viajar a velocidad de crucero a costa de una Administración empobrecida, y otra es succionar sus beneficios hasta el punto de inducir 20.000 despidos y el cierre de plantas de producción e I+D. De tanto tiempo como ha permanecido inactivo, al Gobierno se le ha ido la mano.