Urgencias por María José Navarro

Queridas amigas: la noticia me cogió mientras me hacía una mamografía. Me dirijo a las señoras porque esto no suele ocurrir en el otro sexo, aunque el día que vaya al urólogo, que lo haré, les citaré con cariño.

George Clooney ha vuelto a convertirse en el soltero de oro
George Clooney ha vuelto a convertirse en el soltero de oro

La mamografía (como todas las lectoras deberían saber) es una experiencia sumamente enriquecedora que consiste en que estrangulen la poitrine de manera bilateral, en el mejor de los casos. Luego pasa una a la sala de espera donde nadie habla. Jamás una sala de espera con mujeres permanece en silencio, jamás, nunca en una peluquería, ni en una sauna, ni en un cementerio, ni en misa, excepto, eso sí, en una salita de éstas donde te aprietan la poitrine y te hacen varias incursiones bajeras de las que me ahorro los detalles porque hay hombres mirando, y ya se sabe que son muy sensibles. Ahí mismo, esperando durante los preceptivos veinte minutejos a que la enfermera salga y ponga su pulgar hacia arriba o hacia abajo, me enteré. Me enteré justo cuando salía una señorita en bata, decía mi nombre, se hacía un parón en el eje de la tierra, sentía un frenazo, me faltaba el aire, me fallaban las piernas. Salió la señorita y dijo esa frase tan hermosa: se puede Vd. ir, Sra. Navarro, que todo está bien. Y en ese instante, justo en ése, me acababa de llegar un SMS de esos que tengo contratados en el móvil. Por qué contrato yo mensajes con cotilleos y no me ocupo de que, intermitentemente, me lleguen de manera natural filtraciones importantísimas. Por qué me suscribo a estas chorradas cuando podría estarlo a la compra por internet del pin con el número de recluso de Arnaldo Otegi, que es la prueba definitiva de que los Bildu son de un cursi maravilloso, por qué. Ésa es una pregunta que me hago, y otra, por qué cuando se acaban las pilas del mando a distancia pulso fuerte las teclas. Pero cómo es posible que esa noticia me pille a mí en la ginecóloga, por Dios bendito. O quizá es una señal, quién sabe. Quién sabe si esa buena nueva es preciso que te coja con un pecho emparedado, quién te dice a ti que no es un mensaje, una pista, un designio del cielo, quién. George Clooney ya no está con la italiana. Hay comunicado. Mecachen el lago Como y en la ginecóloga. Total, que salgo de la consulta locuela, cabraloca, y me suena el móvil. No me fastidies, que me he traído el bolso grande y no encuentro el teléfono. Después de un solsticio lo encuentro, lo saco, lo miro. Que se comenta que es homosexual. Se creerán que me voy a venir abajo. Yo, que ya no tengo edad para vacunarme del papiloma y soy lo más parecido a un cerdo vietnamita. Ay, Clooney, qué esperanza nos aportas, hijo.