Se busca portavoz del «postzapaterismo»

José María Barreda se ha erigido durante meses como el portavoz de los «discrepantes» dentro del propio PSOE. Pero en los últimos tiempos ha encontrado otros militantes socialistas dispuestos a ocupar ese puesto

El más reciente, electo candidato en las primarias de Madrid, Tomás Gómez. También se han postulado Alfonso Guerra y el ex diputado Joaquín Leguina.
De entre ellos, Tomás Gómez es el que más quebraderos de cabeza le ha dado a Zapatero y sin embargo el que públicamente más le ha defendido. Todo empezó el pasado ocho de agosto cuando Tomás Gómez anunció que convocaba elecciones primarias para imponer su candidatura a la Comunidad de Madrid. Lo que vino después es de sobra conocido. Su victoria frente a Trinidad Jiménez, con el aparato federal en contra, supuso un serio revés para el presidente, que volvió a abrir la espita del «postzapaterismo» dentro del propio partido socialista.

Alfonso Guerra, actual presidente de la Comisión Constitucional en el Congreso y ex vicepresidente del Gobierno no dudó en incluir al presidente y a Rubalcaba, entre los «perdedores» de la primarias. «Ganó el señor Gómez y los que le apoyaban, y no ganó la señorita Trini y los que le apoyaban, y lo demás son interpretaciones para salir del paso». En la misma línea se manifestó el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, al señalar que «Zapatero había perdido, porque –la de Trinidad Jiménez– era su candidatura y la apoyó claramente». Otro de los históricos del partido y uno de los padres de la Constitución, Gregorio Peces Barba, también criticó la postura de Zapatero, calificándole de «poco prudente al manifestar su preferencia por la ministra de Sanidad».

Los veteranos, más críticos

Son sin duda los socialistas más veteranos, aunque también los que andan más retirados de la política, los únicos que abiertamente critican la política del presidente y la desorientación del partido en general. De ellos, el ex presidente socialista de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, destaca sobre los demás. En un artículo de opinión del pasado mes de junio, no dudó en pedir alto y claro un relevo en la cúpula del PSOE y «más tino» que en 2000 a la hora de elegir.

Leguina, que nunca ha ocultado su animadversión hacia Zapatero, sostenía además que había llegado el momento de «renegar de esa imprudencia impuesta que se llama silencio que había acabado con toda autocrítica y capacidad de debate dentro del PSOE». Asimismo se preguntaba cómo era posible que en los Comités Federales del PSOE los asistentes, una vez tras otra, se pusieran de pie para aplaudir al líder, y en el debate posterior no se levantara jamás ni una sola voz crítica.

Incluso el propio Felipe González, habitualmente apoyo incondicional para el Ejecutivo en los peores momentos, ya advirtió a Zapatero en junio que «rectificar es de sabios, pero también de necios hacerlo a diario». Muestras todas ellas de la cada vez más incesante crítica al Presidente del Gobierno dentro de sus propias filas. Discrepancias que se van sucediendo a medida que se van acercando las elecciones autonómicas y el probable fracaso electoral del Partido Socialista en las mismas.