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Un secuestrador resulta herido por la Guardia Civil durante un tiroteo

«Mi padre ha secuestrado a mi madre. Se la ha llevado con una escopeta y en una furgoneta Vito». La llamada del hijo de la pareja alertaba a la Guardia Civil. Enseguida, se montaba un dispositivo para localizar el vehículo. Eran las 10:45 de la mañana de ayer y todo ocurría en Las Rozas.

Un hombre de 56 años y nacionalidad española se plantaba en casa de su ex mujer. La semana pasada, el mismo tipo había estado en dependencias policiales acusado de malos tratos. Tenía una orden de alejamiento, pero todavía el juzgado no se la había notificado.

La llamada del hijo, de unos 23 años, fue la clave. Una patrulla de paisano de la Guardia Civil localizó en pocos minutos al conductor. Estaba en el kilómetro 7 de la M-505, a la altura de Monterozas y dirección a El Escorial. No iba muy rápido y la mujer iba sentada en el asiento del copiloto, una circunstancia que aprovechó la víctima para tirarse en marcha de la furgoneta. El agresor paró para volver marcha atrás a por ella, pero, en ese momento, los de paisano se cruzaron en su camino para no dejarle hacer. Al poco llegó otra patrulla y le cortó el paso por detrás.

Al verse acorralado, el hombre, sacó un tubo de pvc, muy parecido al de una tubería. Los agentes no entendieron nada ni se imaginaban que, en su interior, había una escopeta del calibre 22 , un arma de caza. El invento, estaba pensado para poder disparar la escopeta sin tener siquiera que sacarla del tubo.

Nueve disparos

Y así fue, el maltratador apuntó a los agentes y disparó. Lo hizo en nueve ocasiones, según fuentes policiales. Cuatro de los proyectiles impactaron contra el coche patrulla con distintivo. Los agentes desenfundaron también sus armas reglamentarias para defenderse.

En mitad de este violento tiroteo, la mujer continuaba tirada en el suelo. Entonces, uno de los agentes corrió hacia ella a pecho descubierto para evitar que el agresor la emprendiese contra ella. Recorrió el trecho, la agarró, la protegió y se la llevó a un lugar seguro, un poco más lejos de donde su ex marido disparaba a los guardias civiles.

Tras un tiempo de enfrentamiento con olor a pólvora, uno de los agentes consiguió herir al hombre en el antebrazo, según la portavoz de la Guardia Civil. La herida hizo que el maltratador soltase su tubo con escopeta y fuese incapaz de volver a disparar. Finalmente, y tras unos momentos de mucha tensión, el secuestro se frustró.

La investigación, abierta

Poco se sabe de los planes que tenía la ex pareja de la víctima para ella, pero a juzgar por su reacción no parece que fuesen nada buenos. Tampoco dice mucho a su favor que hubiese empleado tiempo y dinero en fabricar un arma que no pudiese ser detectada como tal.
En cualquier caso, los servicios se emergencia acudieron al lugar de los hechos para atender al secuestrador. Tras tratarle en la misma carretera M-505, en un primer momento, fue trasladado al poco tiempo al hospital Puerta de Hierro de Majadahonda donde ingresó en calidad de detenido.

Allí continúa custodiado por guardias civiles a la espera del alta. Mientras, y según fuentes de la Guardia Civil, la investigación para aclarar lo sucedido sigue abierta. Al varon de 56 años se le acusa de cuatro tentativas de homicidio, detención ilegal y lesiones. No se le puede acusar de haber incumplido la orden de alejamiento porque la carta con la notificación no le había llegado todavía. La mujer y su hijo se encuentran afectados, pero sanos.


Nueve armas más en su casa
- Tras proceder a la detención del secuestrador y trasladarlo al hospital de Puerta de Hierro de Majadahonda, los investigadores de la Guardia Civil se trasladaron al domicilio del implicado para realizar un registro y averiguar sus planes más inmediatos con su ex pareja.

- El agresor, que tiene fijado su domicilio en Galapagar, había utilizado su furgoneta de trabajo, una Mercedes Vito, para llevarse a la fuerza a su ex esposa.

- Durante la inspección, los agentes encontraron otras nueve armas más de caza en su casa, lo que sumaría diez en su poder si se contabiliza la del calibre 22 que llevaba escondida en un tubo de pvc para evitar ser detectada, y lista para disparar sin necesidad de sacarla de su escondite.

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