El Papa destaca el «calor humano» de los españoles en un almuerzo «simpático y sencillo»

Benedicto XVI está "impresionado"del calor humano de los españoles y así se lo ha trasladado a los cardenales españoles, obispos de Madrid y séquito papal, que han almorzado con el Pontífice en el Arzobispado de Madrid, donde el cardenal Antonio María Rouco Varela ha ofrecido un almuerzo por su 75 cumpleaños. 

Así lo ha explicado el cardenal español Julián Herranz, presidente del Consejo Pontificio para los Textos legislativos, que ha calificado de "simpático y sencillo"el almuerzo.

De este modo, el Pontífice les ha transmitido que está "impresionado"la multitud de gente y la calidad humana, "no sólo de los españoles sino de todo los jóvenes del mundo".

La cita ha tenido lugar con motivo del 75 cumpleaños del cardenal arzobispo de Madrid, pero Benedicto XVI ya había felicitado a Rouco Varela esta misma mañana al salir de la Nunciatura. Por su parte, de nuevo, el arzobispo de Madrid ha agradecido, en un pequeño discurso, la visita del Papa a la capital española.

Entre las curiosidades, el Santo Padre ha comentado que le gustó mucho que los pasos procesionaran después del Vía Crucis, en la que se ha venida a llamar 'madrugá madrileña' y también el encuentro con religiosas y profesores, inédito en las Jornadas Mundiales de la Juventud.

El cardenal Herranz, que también está "impresionado"porque "Madrid se ha hechado a la calle", ha visto al Pontífice muy bien de salud.

La comida, celebrada en la residencia de Rouco, ha sido creada y servida por los alumnos y profesores de la Escuela de Hostelería del Centro Educativo Fuellana. Salmorejo con huevo de codorniz cocido, jamón ibérico y un solomillo con salsa al vino tinto serán algunos de los platos principales del almuerzo que han celebrado hoy el Papa y el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, quien hoy cumple 75 años.

Este ha sido el único almuerzo que el pontífice ha celebrado fuera de la Nunciatura, que se ha convertido en la residencia oficial del Papa durante su estancia en Madrid, para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Además del santo padre y del cardenal Rouco, han estado presentes alrededor de 60 personas, entre cardenales, obispos y el séquito papal.

Tal y como anunció el pasado 11 de agosto Lola Ferrer, profesora del centro y una de las creadoras del menú, en el mismo, en el que no puede haber ni huesos ni espinas, se han incluido entrantes como aceitunas, tostas de foie, una tabla de ibéricos y otra de quesos.

Ferrer recordó que desde el Vaticano indicaron que no se pusiera ajo en el salmorejo ni setas en el solomillo "porque al papa no le sientan bien".

Tampoco ha faltado el "toque"alemán, como la inclusión de panes como el "pretzel", pan salado típico de Baviera -estado federado en el que nació el papa-, el pan negro y unas cucharitas de corazón de alcachofa con salsa holandesa.

Para el postre, los comensales han degustado un helado de limón con gelatina de gin tonic y salsa de bayas de enebro, así como productos típicos españoles como rosquillas madrileñas, pestiños o tejas.

No faltaron chocolatinas con el logotipo de la JMJ acompañadas de cerezas bañadas en chocolate. Para beber, los comensales han podido tomar vinos españoles.

Aunque el Papa no bebe vino, estaba previsto que solo tomara zumo de naranja, según señaló recientemente Sonia Alonso, una de las alumnas que ha participado en la elaboración del menú.

Después del almuerzo, el Papa ha regresado a la Nunciatura Apostólica. Durante el tiempo que el Pontífice ha estado almorzando, un grupo de unos veinte peregrinos egipcios ha amenizado la espera en la Plaza de Puerta Cerrada, la más cercana al Palacio Arzobispal de Madrid - en el que ha tenido lugar el almuerzo-, al resto de los allí congregados con tambores, cánticos y danzas.

Al otro lado de la calle Sacramento, en la Iglesia Arzobispal Castrense, esperaba un grupo de chicas catalanas, Beatriz, Maria, y Merc, procedentes de Gerona, Tarrasa y Barcelona, respectivamente. Las tres han destacado el "calor"con el que el Papa está recibiendo de la gente.

No es la primera vez que estas jóvenes ven al Pontífice, pues ya han acudido a varias Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) y le recibieron en Barcelona el pasado noviembre. "El Papa esclarece la verdad sin miedo, pero sin atacar a nadie", ha subrayado Beatriz, mientras que Merc ha destacado que le gusta "lo que dice y como lo dice".

Igual de "emocionados"se encontraban en la esquina de la calle Mayor con Sacramento una familia cordobesa. Según Maruja, una de las señoras del grupo, se han reunido con amigos franceses en Madrid para saludar al Papa. "No nos lo podemos creer. Es la tercera vez que le vemos", han celebrado, para añadir que "este impulso es el que España necesita".

Frente a ellos, en la otra esquina, un centenar de sacerdotes jóvenes mexicanos han aplaudido y vitoreado al Pontífice, además de amenizar la espera con numerosas canciones. "Esta es la juventud del Papa", ha sido la frase más repetida por estos jóvenes, que durante varios minutos han esperado bajo el sol, vestidos totalmente de negro.

Posteriormente, durante su traslado a la Nunciatura, Benedicto XVI ha vuelto a ser aclamado por los peregrinos, al igual que ha ocurrido durante toda su estancia en la capital, con motivo de su presencia en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Esta tarde está previsto que la monja española con el récord mundial de clausura, Sor Teresita, del Convento de la Madre de Dios de Buenafuente del Sistal (Guadalajara), salude al Papa Benedicto XVI en la Nunciatura Apostólica de Madrid por invitación del Santo Padre. También en la Nunciatura, el Pontífice mantendrá un encuentro con el Comité Organizador Local de la JMJ.

La Escuela de Hostelería de Fuenllana fue elegida por Rouco para servir esta comida porque el cardenal y arzobispo de Madrid quería que fuesen jóvenes los que preparasen los platos.