El tópico de las (malas) autonomías por Pedro Alberto Cruz Sánchez

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El ser humano necesita de los tópicos para enmascarar su ignorancia, su desconcierto ante la complejidad de la realidad. Así ha sucedido siempre y así sucederá. No parece existir posibilidad de transformar esta invariante. O si no remitámonos a uno de los hits del actual «pensamiento de crisis»: la causa de todos los males de la economía española se encuentra en el despilfarro de las autonomías. Y eso naturalmente se machaca una tertulia sí y otra también desde los foros de opinión de Madrid, desde el centro del Reino, donde todavía hoy todo lo que sucede en la periferia se asocia de inmediato con el proceder de gente incivilizada y con subdesarrollo intelectual, incapaz de discurrir con la claridad y acierto que se hace desde el meridiano de la geografía española. Lo reconozco: el discurso produce hartazgo, sonrojo, malestar. Lo de las autonomías despilfarradoras es como los chistes: no se sabe quién los inventó, pero todo el mundo los cuenta. Porque la simplicidad mental siempre esconde trampas, y en este casos no es difícil descubrirlas: imaginemos que el Estado mantuviera las competencias de Sanidad y Educación, que la construcción de carreteras, colectores, infraestructuras deportivas se hubiera subvencionado directamente desde los departamentos correspondientes del gobierno central. ¿de quién sería el déficit? Formulado en otros términos: si Sanidad, Educación, políticas sociales y fondos municipales constituyen el 95 % del presupuesto de las autonomías, en el caso de que éstas no existieran como estructuras de gestión, ¿no se produciría una incorporación del déficit directamente al Estado y a los municipios? En realidad, todo el déficit acumulado por la prestación de los servicios básicos es un déficit encubierto del Estado que, de una u otra manera, existiría si no se hubieran producido las transferencias de tales materias. ¿De qué majaderías estamos pues hablando? ¿Cuándo vamos a comprender que el problema de España no es tanto la estructura de la administración pública cuanto la actual interpretación del Estado del Bienestar? Pero, claro, lo fácil es utilizar un chivo expiatorio de tanto calado popular como el del despilfarro de las autonomías, evitando entrar de lleno en aquello que de verdad constituye el meollo del problema. Así nos va.

 

Pedro Alberto Cruz Sánchez
Consejero de Cultura y Turismo