OPINIÓN: Dios con sabor a donuts

Profesor de la Universidad Fco. de Vitoria

¿No consideramos clásico «El Lazarillo»? La picaresca española sólo se entiende en una sociedad católica. Nadie ha dicho que los pícaros sean modelos de santidad. Pero su visión del mundo y de la realidad no prescinde del respeto y de la relación confiada con un Dios personal, encarnado en Cristo para la salvación de los hombres. Y algo parecido es lo que han afirmado las publicaciones oficiosas del Vaticano de ese clásico de hoy en formato audiovisual. Hay que verlos como leemos los clásicos de nuestra cultura. Las ironías, las críticas o incluso las burlas tienen mucho de denuncia de la hipocresía, pero no de los fundamentos sobre los que se ha de basar una vida auténtica. Critican a los que venden su alma al diablo: sólo con la ayuda de Dios podemos dar lo mejor de nosotros mismos. La aureola de Homer es un donut. Pero un donut cristiano.