Bronca entre el Gobierno y el PP por los ERE falsos

La temperatura subió ayer de golpe unos grados en la Carrera de San Jerónimo. Se acercan las elecciones, los escándalos se reproducen, y el Gobierno, pese a su holgada mayoría parlamentaria, comienza a dar muestras de acorralamiento.

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El escenario, con la política antiterrorista, el paro desbocado y algunos casos de corrupción, recuerda al de otros tiempos del socialismo. La similitud se extiende incluso a alguno de los protagonistas de antaño.

Rubalcaba fue entonces portavoz del Gobierno y hoy vuelve a serlo. Es él, precisamente, el blanco en el que el PP descarga cada semana todos sus dardos. Y al vicepresidente primero, igual le da responder a una pregunta sobre el presunto chivatazo a ETA, que pisar el terreno pantanoso de los ERE fraudulentos en Andalucía que defender a los suyos con el ataque al contrario sacando a pasear la «Gürtel».

Todo empezó con la pregunta de la popular Soraya Sáenz de Santamaría en la que acusó a la Junta de Andalucía de no pagar a los autónomos porque sus únicos fondos «son los de reptiles». El vicepresidente evitó el charco, pero no el cuerpo a cuerpo y propuso un ejercicio aritmético: «Coger los cientos de millones de euros de la trama Gürtel y dividir por el salario medio de un español» para así saber cuántos empleos se podrían haber creado si los populares no hubiesen «presuntamente robado». «Usted hoy se ha pasado» –le espetó a la popular Santamaría–, que antes había denunciado que «en Andalucía si uno es socialista, cobra la jubilación aunque nunca haya trabajado».

A diferencia de otras semanas, ayer el presidente del Gobierno y el líder de la oposición también tuvieron un agrio careo, que acabó con una justificación de Zapatero a sus bandazos en política económica. Primero se escudó en las circunstancias, luego en que la economía «no permanece quieta» y más tarde afirmó que «se puede cambiar de criterio pero lo insólito es no tenerlo». Así intentó contrarrestar los reproches de Rajoy, que insistió en la falta de confianza en la economía española, provocada en su opinión, por los volantazos del Ejecutivo.

La temperatura no decayó cuando llegó el turno de Manuel Chaves, que tenía dos preguntas del PP sobre los ERE fraudulentos. La popular Fátima Báñez apretó al vicepresidente tercero para que diera explicaciones. Y Chaves se limitó a contestar que «si alguien ha metido mano, ha cometido algún delito, todo el peso de la Justicia caerá sobre él», pero que la Junta había tenido «un comportamiento intachable». Todo responde, según su versión, a una campaña de «infamia y calumnia» del PP. Versión muy distinta dio la popular: «Usted permitió que la Junta transfiriera los fondos sociales de los ERE, los fondos de solidaridad, a una empresa opaca para evitar todos los controles, y eso fue la llave que abrió la caja de los reptiles de la Junta de Andalucía», donde «metieron la mano compañeros socialistas y se repartieron a su antojo 700 millones de euros del fondo de la solidaridad con prejubilaciones a dedo».