Uribe: la satisfacción del trabajo bien hecho

El presidente deja el cargo con la aprobación del 70% de los colombianos y con la narcoguerrilla diezmada 

El presidente saliente, Álvaro Uribe, recibió ayer a Juan Manuel Santos
El presidente saliente, Álvaro Uribe, recibió ayer a Juan Manuel Santos

Álvaro Uribe Vélez siempre ha sido consecuente con sus acciones y decisiones. A lo largo de su trayectoria política tiene numerosos ejemplos de su determinación y búsqueda por solucionar el principal problema de Colombia: la inseguridad. Así, cuando la estrategia antiguerrillera del candidato Horacio Serpa Uribe, del Partido Liberal, no le convenció, decidió abandonar el partido y presentarse como independiente. Sólo durante esta campaña electoral, Uribe fue el objetivo de 15 atentados, casi todos por parte de las FARC. De hecho, un mes antes de las elecciones un autobús explotó cuando él pasaba en su coche por Barranquilla. Él salió ileso pero murieron dos personas y hubo más de 20 heridos. Pero el miedo no pudo con él y sin embargo sí crecieron sus ganas de terminar con la narcoguerrilla.En mayo de 2002 salió elegido –victoria histórica en la primera vuelta–y con él llegó la guerra contra las FARC. Cuando Uribe tomó las riendas del país en las filas guerrilleras había unos 21.000 rebeldes; hoy, tras sus ocho años de mandato (salió reelegido en 2006), hay unos 6.000 subversivos. Cuando se visita Colombia, uno se da cuenta de que la guerrilla ya no es su problema principal. El Estado ha dado golpes muy fuertes y certeros a las FARC, acabando con su cúpula y arrebatándoles a la cara de los secuestrados: Ingrid Betancourt. «Nos llevamos la joya de la corona», explicaba el entonces embajador colombiano en España, Carlos Rodado a LA RAZÓN. Pero quizá lo que más valoren los colombianos sea la política de seguridad democrática de Uribe, la que ha consolidado y afianzado la paz en Colombia, país que ha pasado de ser, hace 10 años ,prácticamente un «Estado fallido», a ser un ejemplo envidiado por el resto de países de Iberoamérica.Y es que cuando Uribe reconocía que haría «lo imposible» por erradicar la violencia, en sus planes también estaba mejorar la calidad de vida de los suyos. Colombia ha vivido una especie de milagro económico durante el mandato uribista. Cuando el presidente saliente asumió el mandó en 2002, la inflación estaba en un 7%. Hoy, ronda el 2%. Pese a la crisis económica mundial, durante los últimos tres años Colombia ha experimentado un crecimiento de un 3,1% y además Colombia ha dejado de ser simplemente un «país cafetero». Cuando Uribe llegó al poder Colombia sólo exportaba 6.000 millones de dólares. En 2008, se alcanzaron los 40.000 millones en exportaciones.La política exterior de Uribe ha estado marcada por su alineación con EE UU, país que le ha apoyado en su ofensiva contraguerrillera. Desde 2003, y gracias a su Ley de Justicia y Paz, se desmovilizaron 35.000 paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y 18.000 guerrilleros –15.000 de ellos de las FARC y el resto del ELN– con el amparo estadounidense.Uribe le pasa la batuta, el próximo 7 de agosto, a Juan Manuel Santos, a quien ya confió una de las carteras más importantes durante su presidencia –la de Defensa– . Pero Santos también hereda un gran reto difícil de superar: contar con el 70% de la aprobación de los colombianos tras 8 años de mandato.

El «pacificador» de Colombia- Acabar con la violencia urbana también ha sido uno de los grandes logros de Álvaro Uribe. Si se toma como ejemplo la ciudad de Medellín, conocida como la «campeona mundial en violencia» y, precisamente la urbe donde nació el presidente saliente, se puede observar el giro en seguridad que ha vivido todo el país. - En 1992, la tasa de homicidios estaba en 355,4 por cada 100 mil habitantes, cifra superior a la media nacional. Sin embargo, desde que Uribe llegó al poder en 2002, la tasa comenzó a descender significativamente y llegó en 2006, a los 33,79.