Teatro

Ay va ay va Llega «La corte del faraón»

Xavier Albertí y Lluïsa Cunillé repiten en el mundo de la zarzuela con este montaje, un retorno «kitsch» a la popular comedia musical de Lleó, Perrín y De Palacios

¡Ay va, ay va...!  Llega «La corte del faraón»
¡Ay va, ay va...! Llega «La corte del faraón»

El general Putifar vuelve victorioso de la guerra a la capital del imperio. Su premio será el matrimonio con la princesa Lota. Pero hay un problemilla: una flecha inoportuna ha dejado a Putifar sin su ardor guerrero... La joven buscará alivio en el esclavo José. Lo malo es que no es la única: la esposa del faraón también se ha fijado en el apolíneo siervo. Y mientras, el monarca del alto y el bajo Nilo, encuentra en el hebreo al único capaz de interpretar sus húmedos sueños... Con todo este ir y venir de insinuaciones y altas pasiones, no es de extrañar que acaben todos cantando, a ritmo de cuplé, el famoso «Ay va, ay va, ay Babilonia qué mareo»... Pero si «La corte del faraón» no les suena ni por esas, con ese argumento ya pueden imaginar que la divertida zarzuela que estrenaron en 1910 en Madrid el compositor Vicente Lleó y los libretistas Guillermo Perrín y Miguel de Palacios no es un espectáculo pensado para tomarse las cosas muy en serio. Con ese mismo espíritu, descarado, festivo, picante y algo «kitsch», llega una nueva versión de este clásico al Teatro de La Abadía de Madrid, dirigido por Xavier Albertí y con un nuevo texto en el que ha trabajado la dramaturga Lluïsa Cunillé, que ha respetado las canciones, pero ha cambiado los pasajes de texto hablado. «No se trata de una puesta en escena de ¿La corte del faraón¿ como zarzuela -matiza el director-. La propia estructura dramatúrgica del original, una zarzuela arrevistada, ya invita a explotar sus posibilidades y llevar la obra a otros ámbitos narrativos». Algo parecido hicieron ya Cunillé y Albertí en «El dúo de La Africana». Pero aquí hay «desde juegos musicales, externos a la partirtura de Lleó, a otros puramente textuales. Lluïsa ha escrito unos materiales nuevos, un poco a la manera de Mihura, o de la generación de Neville, Jardiel Poncela o Gómez de la Serna. Esa generación que inventó una dramaturgia que jugaba con los elementos protosurrealistaso o las paradojas del sentido». Con todo este «collage», explica Albertí, «hemos hecho un cabaret literario que no tiene voluntad de narración lineal: el espectador debe dejarse llevar por los nuevos ámbitos de narración que le propone el espectáculo». El espectáculo sirve además como inauguración a la nueva compañía creada por Albertí y Cunillé, La Reina de la Nit. Eso sí, en esta revisión se mantiene todo aquello que hizo que la zarzuela original estuviera prohibida durante cuarenta años por el franquismo. «¿La corte del faraón¿ pertenecía a un género que se llamó sicalíptico. La sicalipsis es el doble sentido de los elementos de carácter sexual y picante, narrados desde perífrasis muy diversas», explica Albertí. Algunos han sido potenciados. «Otros los hemos multiplicado para acercarlos a la sensibilidad contemporánea». Por eso, no se extrañen ante el vestuario del esclavo -«los figurines son de revista... excepto el mío, que es minimalista», bromea el actor Jordi Collet- o los picudos pechos, a lo Madonna, que luce alguna cortesana. Todo encaja en esta locura de cámara -Albertí se sienta al piano, único acompañamiento musical- que homenajea también a Renato Carosone, Hedda Gabler, Manuel de Falla y las películas de Esther Williams. Cada noche, además, la compañía dedica unos momento a improvisar una canción con alguna noticia del día elegida al azar en algún periódico. Y animan a que el público lleve uno. Desde el conocimiento, con erudición pero espíritu abierto, Albertí explica que piensa seguir investigando en partituras, pequeñas joyas olvidadas o comedias musicales populares como ésta. «El género de la zarzuela no está finiquitado ni periclitado. Muchos de nuestros musicales contemporáneos podrían ser considerados zarzuelas si no tuviéramos miedo a esa etiqueta», defiende el director. Lurdes Barba, Montse Esteve, Roberto G. Alonso -que firma además las coreografías-, Oriol Genís, Lina Lambert y Xavier Pujolràs completan el reparto de esta zarzuela que no es zarzuela, sino todo lo contrario. Más bien, «una especie de parodia de la ópera, especialmente de ¿Aida¿ en el primer acto». Ya lo advierte Albertí: «Ninguno cantamos demasiado bien». Eso sí, han debido de pasárselo en grande... Y prometen otro tanto con el público: «El espectador joven se lo pasa muy bien. Y el mayor, si viene sin prejuicios, también». ¿Dónde: Teatro de La Abadía. Madrid.¿ Cuándo: hasta el 5 de abril. ¿Cuánto: 22 euros. Tel. 91 448 11 81. Tel.: 91.523.76.69.