Baile de altos cargos y lo que queda

Con cambios en hasta ocho consejerías, la normalidad en la Junta de Andalucía aún no ha llegado y en diez días ya ha habido un total de 24 nombramientos

Baile de altos cargos... y lo que queda
Baile de altos cargos... y lo que queda

sevilla- «Es imprescindible una Administración eficiente, servida por funcionarios competentes cuya carrera profesional esté firmemente asegurada por una normativa básica que me comprometo a actualizar. En ella quedarán reservados al personal funcionario de carrera puestos que exijan nombramiento de Consejo de Gobierno». Son palabras del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, extraídas de su discurso de investidura del pasado 22 de abril.Las palabras del nuevo presidente andaluz levantaron mucha expectación y desde luego parecen irreprochables. Es díficil encontrar personas que puedan discrepar de esa máxima. Claro que el papel lo aguanta todo y la realidad se empeña muchas veces en desmentirlo. Por el momento, los nuevos consejeros del Gobierno andaluz no han seguido las directrices marcadas por su presidente.Desde la constitución del nuevo Ejecutivo ha habido tres Consejos de Gobierno en los que se han producido un total de 24 nombramientos. Presidencia, Economía y Hacienda, Gobernación, Agricultura y Pesca y Justicia y Administración Pública han sido las primeras consejerías en remodelar sus equipos. Hay tres casos llamativos, ya que han cambiado de consejeros y aún no han movido ficha: la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa; la de Educación; y la de Obras Públicas y Transportes. De momento, el personal que ya estaba trabajando allí continúa en sus puestos hasta que se nombren nuevos, que se harán con seguridad en los próximos días. Los casos de Rosa Aguilar, consejera de Obras Públicas y Transportes, y María del Mar Moreno, consejera de Educación, son los más significativos, toda vez que están llamadas a tener un gran peso político en el Gobierno de Griñán. Ambas están aún conformando sus equipos de trabajo y mientras tanto, conservan la estructura heredada de Luis García Garrido y Teresa Jiménez, respectivamente. De momento, la mayoría de los nombramientos no son funcionarios de carrera. Eso significa que el proyecto de Griñán difícilmente saldrá adelante en esta legislatura. Parece lógico que las personas que han sido nombradas recientemente acaben los tres años de legislatura que tienen por delante. Lo contrario, supondría asumir que el desarrollo de su trabajo ha sido deficiente y por tanto que la labor de la consejería en cuestión no ha respondido a los objetivos marcados por el presidente. Además, sería un nuevo parón en el engranaje burocrático de la Administración, que ya ha sufrido un retraso importante con la marcha de Manuel Chaves a Madrid. Si el presidente actual decide legislar en esta materia, habrá que esperar para ver si el que gane las próximas elecciones decide ponerla en práctica.