Real Madrid

Bojan la joya de origen serbio

La Razón
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Cocina casera
Es descarado. No tiene consideración por los galones de algunos centrales. Quebrando cinturas es lo más parecido a Messi. Otro milagro Masía.

Mando desde mi sucio asiento azul un abrazo a Antonio López, mientras recuerdo que es una especie en extinción en mi equipo. Como el lobo, el lince ibérico, el oso pardo y el águila imperial. Como la zarigüeya de la Guajira, el conejo rallado de Sumatra, el aye-aye gigante, o el guacamayo jacinto. Si alguien sabe algo de la cantera del Atleti que me avise, por favor. Sobre todo, que me avise si Aguirre tiene previsto dar oportunidades a algún chico, alguna vez, algún día y en alguna ocasión.
Desde mi sucio asiento azul miro al Barça y vuelvo a tener otro motivo más para admirarles y envidiarles a partes iguales. Repasa una la alineación culé, así, con el dedito sobre la lista, se te viene a la cabeza de inmediato el cálculo de probabilidades, divides los sucesos favorables por los posibles, y, amiguitos, no te queda otra: flipas. El último milagro no casual se llama Bojan, que tiene todo para convertirse en un nuevo héroe para el Camp Nou. Es descarado. Un jeta. No tiene consideración ninguna ni respeto alguno por los galones de algunos centrales. Se mueve bien entre líneas. Siempre lleva peligro. Y quebrando cinturas es lo más parecido a Messi. Otro milagro Masía. Me revuelvo en mi sucio asiento azul, algo incómoda, y sigo. Bojan, además, juega donde le digan. Como Iniesta. Iniestinho. Se me escapa algo parecido a un rugido. Trato de seguir. Bojan, además, tiene la suerte de su lado y podrá disfrutar de muchos minutos ahora que Messi es baja para algunas semanas, y ahora que Henry ya no es lo que fue. Y ahora que Ronaldinho es un «crack» acomodado y pasota. Bojan, además, conecta bien con la afición. Como Xavi. Como Puyol. Como Valdés. Basta. Desde mi sucio asiento azul grito cantera y oigo eco.
María José Navarro

Villa enanitos
A mí esto de Bojan Krkic, que hasta tiene apellido de pitufo, me parece fútbol de videojuego, un futbolín, pero más matinal todavía

Siendo admirador del tradicional fútbol británico de antes de los magnates rusos, el que se baja ovnis a cuerazos y se lía los puños con vendas para ir a rematar los córners con la cabeza (como quien va a las tabernas portuarias donde los piratas te colocan el círculo negro), a mí esto de Bojan Krkic, que hasta tiene apellido de pitufo, me parece fútbol de videojuego, un fútbolín, pero más matinal aún. El Barcelona tiene una rancia tradición en esto de sacar bajitos jugones, que luego van a parar normalmente a la selección nacional con los perfectamente comparables resultados que todos conocemos. Es una pena que Saviola fuese tenido allá por no apto, porque ahora mismo el Barça podría tener una delantera (sobre esos sus clásicos mediocampos que parece que los recortan a todos para que entren bien por la caseta del perro) como para detectarla con mucha dificultad en los cómics de «¿dónde está Wally?». Tendríamos a «la pulga», no sé qué que quiere imitar al «pelusa» no sé cúantos; el «conejito» de la Pampa y el que dicen que será próximo «crack», que es un sonido algo excesivo para quien como «el bollo» Krkic no tiene ni media torta. El fútbol es una cosa con cierta gravedad y fisicidad y no hay por qué jugarlo, como hace una y otra vez el Barcelona, que se internacionaliza de nombres en la misma medida en que se aldeaniza la ciudad y la Comunidad autónoma, con suspirillos de «moviola» que hay que amarrarlos a la tierra con lastre para que se les vea algo. Lo fácil es decir que la cantera del Madrid está mucho peor, que lo está, pero con estos enanos del Barça sólo podemos aspirar a ganar algún mundial en la modalidad futbolística del pasillo de casa.
J. A. Martínez Abarca