Brown se excusa por difamar a Cameron

El primer ministro británico Gordon Brown, durante su visita ayer a un astillero en Glasgow
El primer ministro británico Gordon Brown, durante su visita ayer a un astillero en Glasgow

LONDRES- El primer ministro británico, Gordon Brown, vuelve a estar en la picota. A menos de un año de la celebración de las elecciones generales, el «premier» se ha visto salpicado de lleno por un escándalo que se ha bautizado en Reino Unido como «Smeargate», haciendo referencia al célebre caso «Watergate» que en su día costó la carrera política al presidente norteamericano Richard Nixon. La polémica la desencadenó la semana pasada Damian McBride, un asesor del «premier» conocido por el juego sucio que sigue a cada uno de sus movimientos. Consciente de la gran distancia que separa a los laboristas de los conservadores, urdió un plan que consistía en articular una campaña difamatoria para destrozar la imagen pública de los «tories» más conocidos, incluido el mismo David Cameron.En cuanto el escándalo salió a la luz, McBride dimitió. Brown, que desconocía toda la trama, escribió personalmente el lunes a cada una de las personas que se habían visto afectadas por las eventuales calumnias. Pero los «tories» no quedaron conformes. Si bien aceptaron el hecho de que el mandatario ignoraba el malévolo plan y recibieron las cartas, insistieron en que era necesaria una disculpa pública. Así, después de una larga semana de tensión Brown pidió ayer perdón y asumió «plena responsabilidad» desde Glasgow, ciudad a la que el Gobierno en su conjunto se ha trasladado para mantener un Consejo de Ministros extraordinario centrado en la economía. A pesar de que la cumbre del G-20 le sirvió a Brown para arañar la distancia que le separa de Cameron en las encuestas, el caso «Smeargate» ha vuelto a manchar su imagen y a crearle problemas dentro de su propio partido. Las filas más «blairistas», que nunca se fiaron de las tácticas de McBride, se han puesto, de nuevo, en pie de guerra.