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Coppola en Cannes: «Siempre quise ser libre»

Coppola, en Cannes:  «Siempre quise ser libre»
Coppola, en Cannes: «Siempre quise ser libre»

Hace poco más de un mes que cumplió setenta años y está convencido de que, con «Tetro», que ayer inauguró la Quincena de Realizadores, ha firmado un «back to basics» en toda regla, un regreso a sus orígenes como guionista a sueldo, cuando la presión de la fama que logró con la saga de «El Padrino» era solamente una pesadilla que sufrían los demás. «Siempre quise hacer películas más independientes. Siempre quise ser libre», confiesa Coppola, flanqueado por Maribel Verdú y Alden Ehrenreich, co-protagonistas de «Tetro» junto a un Vincent Gallo, que ha decidido no viajar a Cannes, aún resentido con el festival después de la mala acogida de «The Brown Bunny» en 2003. «Ahora, a mi edad, he decidido ser el cineasta que quería ser de joven. He financiado la película con mi dinero y no he tenido que dar explicaciones a nadie». Con sombrero de paja de ala ancha y camisa de un naranja algo apagado, Coppola conserva intacto el orgullo italiano. Cuando un periodista le compara con Orson Welles, su respuesta no tiene desperdicio: «Lo único que nos diferencia es que yo soy rico». Ganador de dos Palmas de Oro (por sus filmes «La conversación» y «Apocalypse Now»), Francis Ford Coppola recibió la invitación del Festival de Cannes para presentar «Tetro» fuera de concurso. Y la rechazó: «No se habría valorado la película, hubiera sido un homenaje, un acto en mi honor. El traje de gala, la alfombra roja, los aplausos… "Tetro"habría pasado a un segundo plano, y era algo que no me apetecía en absoluto». La Quincena parece una sección más apropiada para una película rodada en Argentina, en vídeo de alta definición, en blanco y negro (cita a Kazan, Kurosawa y a Antonioni como inspiración) y color, con un presupuesto reducido y lejos del sistema: «Buscaba un lugar donde el cambio del dólar me fuera favorable. Quería también preservar mi intimidad, que lo que cuenta la película se definiera desde la ficción», afirma Coppola. «Buenos Aires tiene una larga tradición teatral, y sus colores y texturas la hacen bastante especial».

La familia, en el centro

Eso sí, la historia es plenamente coppoliana: hay un hermano que rompe con su familia, erigido en una figura tan mítica como enigmática, y otro hermano que lo busca, que quiere desentrañar el secreto que esconde su encierro. Así las cosas, «Tetro» traza una línea de trabajo que va desde «El Padrino» hasta «La ley de la calle» y que ha tomado la familia como centro neurálgico de todos los afectos pero también de todas las tragedias. «Todos somos producto de la familia, es el núcleo de la construcción de nuestra identidad. Quieres a la familia pero también la odias cuando te hieren», admite Coppola. ¿Qué hay de autobiográfico en esta nueva saga familiar? «Nada de lo que pasa en "Tetro"ha ocurrido en mi familia. Mi padre (Carmine Coppola) no era como el de la película. Era un hombre frustrado porque no encontró el éxito hasta muy tarde, pero era muy cariñoso con nosotros».

Carrera de obstáculos

El rodaje de «Tetro» fue toda una carrera de obstáculos. Al robo de los ordenadores donde estaba archivado el guión de la película se añadieron cambios de última hora en el casting: Matt Dillon, actor para el que estaba escrito ex profeso el protagonista, tuvo que ser sustituido por Vincent Gallo por problemas de agenda, y Alone, el crítico literario más famoso de Sudamérica inspirado en un personaje de una novela de Roberto Bolaño, se convirtió en una mujer, interpretada por Carmen Maura, después de que Javier Bardem rechazara el papel. Eso sí, lo de Maribel Verdú fue como la seda: «Vi a Maribel en "Y tu mamá también"y me encantó. Me pareció que era hermosa y compasiva. En "Tetro"aporta mucha calidez a su personaje, se convierte en el corazón de la familia». Verdú, que conoció a Coppola cuando asistió a los Oscar por «El laberinto del fauno», corrobora su fama de "pater familias": «En todo momento me sentí muy protegida por Francis. Trabajar con él ha significado hacer realidad un sueño que ni siquiera soñaba».