Cuando las guerras son por el agua

Hoy se celebra el Día Mundial del Agua, un recurso natural necesario y codiciado por el que se han desatado 37 casos de violencia entre países en los últimos 60 años. En ese tiempo también ha habido acuerdos entre enemigos históricos, pero el futuro se presenta plagado de tensiones

Cuando las guerras son por el agua
Cuando las guerras son por el agua

Hace 15 años, el entonces vicepresidente del Banco Mundial Ismael Serageldin afirmaba que «si las guerras de este siglo fueron por el petróleo, las del siglo XXI serán por el agua». La apariencia, engañosa, de que este bien indispensable no tiene dueño puede convertir en realidad esa afirmación. La existencia de 263 cuencas situadas en las fronteras entre dos o más estados, los cuales comprenden el territorio de 145 países, hace que la gestión del agua sea un problema delicado. Un 40 por ciento de la población mundial depende de estos recursos compartidos que se están convirtiendo en un bien cada vez más preciado por la escasez que la amenaza. Hoy se celebra el Día Mundial del Agua promovido por Naciones Unidas, centrado, este año, en las aguas transfronterizas. Además se clausura el V Foro Mundial del Agua que ha tenido lugar en Estambul, Turquía.La aparición de tensiones o disputas es inevitable. Algunos expertos pronostican un futuro pleno de conflictos debido a que muchos países se encuentran en etapas distintas de desarrollo, tienen intereses económicos contrarios y perspectivas políticas diferentes. En los últimos 60 años se han suscrito casi 300 acuerdos internacionales en materia de recursos hídricos mientras que se han registrado 37 casos de violencia entre países por el agua, de los cuáles 30 ocurrieron entre Israel y sus países vecinos. Sólo hay constancia de una guerra propiamente dicha por el agua. Sucedió entre los estados de Umma y Lagash en la región mesopotámica en el año 2.500 a. C., a causa de los ríos Tigris y Éufrates.«Hay muy pocos conflictos a causa del agua entre los estados, en contra de lo que pueda parecer», asegura Lena Salamé, coordinadora de la Resolución de Conflictos del Agua de la Unesco y responsable del Día Mundial del Agua ante Naciones Unidas. «A medida que bajas en la escala social, el nivel de tensión va a más. Es más común que se produzcan choques entre dos pueblos que a nivel interestatal», añade. Es fundamental que los recursos hídricos se administren de forma adecuada, si no la tendencia será a que se produzcan verdaderas guerras. Para Aaron Wolf, director del Programa sobre Administración y Transformación de Aguas en Conflicto de la Universidad de Oregon (EE UU), «no existen garantías de que el futúro se parecerá al pasado, agua y conflicto están modificándose paulatinamente». «El difícil acceso para mucha gente, el cambio en el suministro buscando fuentes menos tradicionales y que a los conflictos se está llegando debido a la pobreza o inestabilidad sugieren que las tensiones del mañana serán diferentes a las del ayer», explica Wolf.El caso del estado de Punjab, en el noroeste de la India, es un ejemplo de conflicto por los recursos hídricos entre regiones dentro de los países, según asegura Vandana Shiva en su libro «Las guerras del agua». En la década de los 80, el uso y distribución de los ríos llevó a la región a una serie de enfrentamientos que llegaron a causar 15.000 muertos. Quisieron mostrar esta guerra como un conflicto religioso debido al separatismo «skih», lo cual hace imposible llegar a soluciones sostenibles y justas para compartir el agua. El 26 de octubre de 1994 se firmó el Tratado de Paz entre el Estado de Israel y el Reino Hashemita de Jordania, el segundo acuerdo de paz que firmara Israel desde su independencia. Una de las principales disposiciones del Tratado fué el asunto referente a los recursos hídricos. Por ambos países circulan los ríos Jordán y Yarmuk y las aguas subterráneas de la Aravá/Arabá. Esta cuenca fluvial además es compartida por el Líbano, Siria y los territorios palestinos. Israel aceptó transferir a Jordania, que depende esencialmente del Jordán para su agua, 50 millones de metros cúbicos de agua anualmente desde el norte del país. Junto a éste, Israel ha llegado a una serie de acuerdos bilaterales para una cuenca multilateral que afecta a muchos países.El tema del agua en Oriente Próximo ha sido, en alguna ocasión, no una de las razones del conflicto, sino un recurso o arma. Lena Salamé plantea la pregunta de si el agua es el objetivo o el medio utilizado en él. En la actualidad, dentro de los guerras de Israel con sus países vecinos «se han dado cuenta de que luchar por él no tiene sentido y han llegado a declarar que quieren dejar el agua fuera del coinflicto» asegura Lena. «Para que se produzca una verdadera cooperación en torno a la gestión de los recursos hídricos transfronterizos debe de haber determinación política, los recursos financieros y la capacidad humana e institucional de hacer frente a los retos» añade Salamé que además es la coordinadora del Proyecto del Conflicto Potencial a la Cooperación Potencial (PCCP) de la Unesco. Sólo el tres por ciento de los recursos hídricos del mundo está clasificado como agua dulce, lo cual da lugar a nuevas dificultades. «El problema, que cada vez veremos más, es que la demanda del agua en muchas zonas áridas y semi áridas es más alta que la disponibilidad», explica Ger Bergkamp, director general del World Water Council. Pronostica que la sequía puede convertirse en uno de los motivos que desencadenen una lucha entre los estados que al estar en zonas interiores y sin un acceso sencillo se vean en peligro. «Muy pocos países han tratado el problema de la sequía de forma activa» dice Bergkamp que cree necesario que se trabaje en el desarrollo y la estabilidad de los recursos hídricos. Para 2025, 1.800 millones de personas vivirán en países o regiones donde la escasez de agua será absoluta y dos terceras partes de la población mundial podrían sufrir condiciones difíciles. En algunas zonas, la reducción de la disponibilidad de agua dulce se debe a la contaminación de desechos humanos, industriales y agrícolas. «Es la gran asignatura pendiente de nuestro país. Tenemos muchos ríos transnacionales como el Guadiana o el Tajo y el estado en el que llegan a Portugal, no por la cantidad que es escasa o nula en algunas ocasiones, es nefasto debido a las contaminación», argumenta Julio Barea, responsable de Contaminación de Greenpeace España. «Deberíamos estar cuidando entre pañales los acuíferos, nuestras reservas estrarégicas, pero hacemos todo lo contrario. Tanto por la contaminación como por la sobreexplotación estamos perdiendo un patrimonio de todos», concluye Barea. En nuestro país, sin llegar a extremos violentos, se han producido tensiones entre Comunidades Autónomas por el agua. Los trasvases de diferentes ríos a otros con un menor caudal es unos de los temas más polémicos en la gestión de los recursos hídricos existentes en España.