Doña Cristina ha visto casas en Georgetown

En otoño se mudará junto a sus hijos y su esposo, Iñaki Urdangarín, el yerno favorito del Rey según dicen

La Infanta Cristina, ayer, en la semifinal del trofeo Conde de Godó de tenis junto a su hijo Miguel
La Infanta Cristina, ayer, en la semifinal del trofeo Conde de Godó de tenis junto a su hijo Miguel

Con la primavera han llegado también los resplandores contra la crisis, quizá porque con algo hay que aliviarse. Puede tratarse de una nueva fórmula tranquilizante. Al menos en las formas, que hubo muchas, igual que fulgores locales, en la nueva tienda de los Tous en pleno Paseo de Gracia barcelonés. Aquello es lo que ahora se conoce como «la milla de oro», la zona más cara de la ciudad por delante del Turó Park. Con la presencia de Kylie Minogue en calidad de madrina, algo ya reseñado aquí, se acercaron incluso políticos, tal que Artur Mas, Trías o una Pilar Rahola encandilada con su navarro. Muy rubia y más delgada, sobresalió en tonos rojos igual que la condesa de Sert, María del Mar Arnús, quien, con una distinción como de tiempos mejores, acudió junto a su hermana Cotona para admirar la tienda, que mantiene el espíritu de 1920. Los Bono, abuelosBarcelona mima su ayer y no lo deforma ni lo maltrata. De ahí la perenne belleza modernista del Ensanche, algo que reconocían ante Mamen y Antonio Tapias. Por cierto, la reunión podría haber sido un catálogo viviente de cómo trabaja el cirujano estético. No era el caso de la rutilante Chus Ezquerra, ni tampoco el de Dolly Fontana ante una ya bronceada y más delgada Susana Palatchi. Lucía un broche en coral rosa diseñado por la Ezquerra, que ha retomado su pasión por la joyería. Todos admiraron su enorme anillo realizado con susilita, «una piedra amoratada que es el último descubrimiento en minerales», precisaba quien fuera esposa del ya fallecido Julio Alberto. Junto a Chus Errasti y Anna de Aguilera, escuchaba la conversación el universal Ángel Corella, ataviado muy Chicago años 20 y siguiendo el aire festivo de Ana Bono, que en junio será abuela de un niño «aunque no diré el nombre porque eso es cosa de los padres». Guillermina Baeza anticipaba el verano, Roser Marcé su moda perenne y Javier Escobar una dedicación plena al sector. Está totalmente recuperado, según certificaban ante Balala Puig, clónica de la elegancia que tuvo Michele Morgan. Purificación García se echó encima una túnica en malla plateada con casquete incluido, y Eugenia Martínez de Irujo lució un mini pantalón de cuero con blusa de mangas pirata. Irradiaba felicidad y provocaba hasta envidia. No dejó de sonreír, como hicieron Olivia de Borbón y la timidez siempre claroscura de su hermana Cristina.Por otra parte, Giovanna y Lorenzo Quinn exhibieron su adustez habitual, y es que siempre parecen enfadados. Nada que ver con la dulce María Zurita, que venía de almorzar con los Duques de Palma, ya en plan viajero. La Infanta Cristina lleva en Barcelona desde las inolvidables Olimpiadas de 1992. Luego se enamoró de Alvarito Bultó, pero no pudo ser y enseguida conoció a Urdangarín, con quien ha formado una familia numerosa de cuatro hijos que llevan dos escoltas per capita. Había quien se preguntaba si eso seguirá en Washington, una ciudad más peligrosa, aunque una docena de guardaespaldas parece demasiado para protegerles.Un padrazoEl caso es que Urdangarín siempre ha sido el yerno preferido del Rey, sobre todo porque coinciden en su pasión por el deporte –¡la Copa Breitling se ha anulado por la crisis!– y porque Su Majestad admira de él su entrega familiar, lo padrazo y trabajador que es y cómo mima y cuida a Cristina. Marichalar era más de la Reina, que tutelaba su aparente desvalía. Ante Roland Schouler, consejero delegado de Rolex en España, me contaron que, hace dos meses, la Infanta visitó Georgetown para otear viviendas. Mientras, Urdangarín no pudo asistir a la entrega de los últimos Premios Nacionales del Deporte al encabezar la Comisión de Telefónica para Asuntos Públicos de Hispanoamérica. Y eso que le correspondía estar, igual que a otros muchos ausentes, pero Urdangarín siempre ha antepuesto su trabajo a lo demás. Ahí se diferencia del todavía Duque de Lugo. A pesar de todo, choca que, de los 17 actos que esta semana preside la Familia Real, los Duques de Palma sólo presidan uno. Será hoy, en Barcelona y al ladito de casa, para entregar el trofeo Conde de Godó.